Introducción
Durante décadas se creyó que los testigos de una agresión en la vía pública tendían a permanecer inactivos. Sin embargo, la investigación de la criminóloga Marie Rosenkrantz Lindegaard muestra lo contrario: en la mayoría de los enfrentamientos callejeros, los transeúntes intervienen para calmar la situación.
El mito del espectador
El caso de Kitty Genovese (1964) popularizó el efecto espectador, la idea de que, al estar rodeados de otras personas, somos menos propensos a ayudar. Este relato, aunque impactante, resultó estar exagerado y sirvió de base para numerosos estudios de laboratorio que no replicaban la complejidad de los hechos reales.
Un nuevo estudio con cámaras de seguridad
Lindegaard y su equipo analizaron 1 225 conflictos callejeros capturados por CCTV en Ámsterdam, Ciudad del Cabo y Lancaster, de los cuales 219 fueron estudiados en detalle. Los resultados revelan que, en más del 90 % de los casos, los espectadores intervienen de alguna forma para reducir la violencia.
¿Cómo actúan los testigos?
¿Cuántas personas intervienen? En grupos de unos diez transeúntes, típicamente tres toman la iniciativa, ya sea confrontando al agresor o separando a los involucrados. Incluso en grupos de tres personas, casi siempre uno interviene.
¿Existe un perfil típico? La tendencia a ayudar no depende significativamente de la edad, el género o el contexto cultural. En Sudáfrica, donde la violencia pública es más frecuente, la disposición a intervenir es similar a la observada en Europa.
Excepciones al patrón
Casos aislados –como la agresión a una pareja lésbica en un autobús de Londres o ataques mortales en calles holandesas– demuestran que la regla tiene sus excepciones. No obstante, la mayoría de las víctimas de disturbios o peleas pueden contar con la ayuda de los presentes.
Incluso cuando no se produce una intervención física, los testigos suelen llamar a la policía, mantener contacto visual con la víctima o ofrecer consuelo una vez que el agresor se retira.
Motivaciones detrás de la intervención
Los investigadores no atribuyen la acción exclusivamente al altruismo. El estrés que genera la situación, la necesidad de restablecer el orden y la empatía situacional parecen impulsar a los espectadores. En incidentes con armas, la intervención activa disminuye, probablemente por el mayor riesgo percibido.
Intervención en robos y otras agresiones
Ante un robo, los testigos rara vez intervienen directamente, pero pueden perseguir al asaltante o consolar a la víctima después del hecho. En estos escenarios se observa una división de roles: los hombres tienden a perseguir al agresor, mientras que las mujeres ofrecen apoyo emocional.
Altruismo vs. otras razones
Si bien es positivo que la gente ayude, no está claro si lo hace por altruismo puro o por motivos como la reducción del propio estrés o la identificación con la víctima. Las imágenes de CCTV no respaldan una explicación única.
Experiencia personal de la investigadora
Rosenkrantz Lindegaard relata una intervención en la que su marido y ella fueron amenazados por un ciclista. Aproximadamente veinte transeúntes se acercaron; diez intervinieron activamente, separando a los involucrados y ofreciendo consuelo. La experiencia confirmó sus hallazgos académicos.
Guía práctica para espectadores
El proyecto VIDI, financiado recientemente, busca crear una “Guía de primeros auxilios para testigos”. Aún está en desarrollo, pero ya incluye recomendaciones generales:
- Llamar a la policía tan pronto como sea posible.
- Solicitar ayuda directa: “¿Me ayudas, por favor?”
- Preferir lugares concurridos a zonas aisladas; la presencia de otros aumenta la probabilidad de asistencia.
En conclusión, aunque existen excepciones, la mayoría de los transeúntes están dispuestos a intervenir cuando se trata de violencia callejera.