historia historica

Hallazgos extraordinarios en una tumba griega

Arqueólogos griegos han realizado descubrimientos notables en una tumba misteriosa desde agosto. Aunque aún no han alcanzado la cámara funeraria, las magníficas estatuas y mosaicos indican que allí descansa una figura de gran importancia de la época de Alejandro Magno.

La Tumba Kasta (también conocida como la Tumba de Anfípolis, por la antigua ciudad griega donde se ubica) fue descubierta en 2012. Se trata de una sepultura del siglo III a.C., periodo en que el rey macedonio Alejandro Magno conquistó gran parte del mundo conocido. Un noble macedonio de alto rango, posiblemente cercano al propio Alejandro, está enterrado allí. Actualmente, los investigadores avanzan con cautela hacia la cuarta cámara posterior, que probablemente sea la cámara funeraria.

León y quimera

La Tumba Kasta es el monumento funerario más grande del mundo griego antiguo hallado hasta la fecha. Su magnitud supera incluso al sepulcro del padre de Alejandro, Filipo II, lo que provocó la especulación de que podría tratarse del propio Alejandro Magno. Sin embargo, la ausencia de fuentes históricas que sitúen su tumba en Anfípolis hace que esa hipótesis sea poco probable. Los arqueólogos señalan que el diseño recuerda al trabajo de Dinócrates de Rodas, arquitecto de la corte de Alejandro.

La entrada, situada al pie de una escalera de trece peldaños, está custodiada por dos esbeltas esfinges de mármol, también llamadas quimeras, criaturas míticas con cabeza de león, alas de águila y, a veces, cola de serpiente. Estas figuras simbolizaban el poder y el honor en la Grecia clásica. En la parte superior de la tumba se erigía un león de piedra de más de 5 metros, trasladado en el siglo pasado; este tipo de leones monumentales se hallaba frecuentemente en tumbas de generales destacados.

La puerta que se abre al final de la escalera, oculta tras un muro de mampostería, se encontró intacta y sellada, lo que sugiere que saqueadores no han penetrado el interior. El primer recinto, justo detrás de la puerta, constituye un vestíbulo decorado: el suelo está cubierto por un sencillo pero elegante mosaico y las paredes presentan un acabado pulido. En la pared trasera destacan dos hermosas cariátides, estatuas femeninas que funcionan como pilares. Ambas miden 2,27 m y están separadas 1,68 m; restos de pintura indican que originalmente estaban pintadas de rojo.

En el camino al reino de los muertos

Entre las cariátides se halla una puerta que conduce a una segunda cámara. Allí los arqueólogos descubrieron el verdadero punto álgido de la excavación: un mosaico que cubre todo el suelo. El diseño combina piedras negras, blancas, grises, azules, rojas y amarillas y representa un carro tirado por dos caballos blancos y dos figuras masculinas. El conductor, con barba y corona de laurel, alude a un general victorioso, mientras que la segunda figura es el dios Hermes, quien guía al conductor hacia el inframundo.

Una nueva puerta lleva a una tercera cámara, que los investigadores están explorando. Hasta ahora parece menos ostentosa que la segunda, pero en su pared trasera se percibe una puerta estrecha que probablemente conduce a una cuarta sala, la posible cámara funeraria.

En los próximos meses los arqueólogos esperan poder entrar en la cámara de sepultura. Identificar al individuo que descansa en este sepulcro tan imponente aportará valiosos conocimientos sobre la época macedonia. Mientras tanto, Grecia ha presentado una solicitud a la UNESCO para que la tumba sea declarada Patrimonio Mundial.

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