historia historica

Canciones subidas de tono del siglo XVII y XVIII

Una mirada a la música erótica del pasado

El Dirty Songs from the 17th and 18th Centuries reúne casi cien piezas musicales acompañadas de un comentario histórico que revela la vida sexual de nuestros antepasados. A diferencia del porno contemporáneo, esas canciones surgieron mucho antes de la pantalla y de internet, pero la sexualidad estaba presente en todas partes: en la poesía, el teatro, los libros y la pintura, siempre cargada de simbolismo.

Pájaros, sinónimo de sexo

En la época, la palabra «pájaro» se usaba como eufemismo para el acto sexual. Un pájaro enjaulado, un ave colgando de una rama o un nido vacío podían significar, respectivamente, “no ha tenido sexo”, “ha tenido sexo” o “no puede lograrlo”. Asimismo, existían innumerables sinónimos para los genitales masculinos y femeninos.

La canción como entretenimiento popular

La música era una forma esencial de diversión para todos los estratos sociales. Los aristócratas disfrutaban de representaciones costosas con partituras ilustradas, mientras que un campesino podía comprar una hoja de canciones ambiguas en la calle por una manzana y un huevo. Tanto hombres como mujeres cantaban estas melodías en tabernas, fiestas y reuniones familiares, aunque la audiencia más entusiasta solía ser la juventud urbana.

Fantasías y roles de género

Los textos no se andan con rodeos: la mujer suele iniciar el encuentro y buscar la satisfacción múltiple, mientras que el autor de la canción, casi siempre anónimo y atribuido a un hombre, proyecta una visión masculina de la fantasía sexual. No se trata de un manifiesto feminista, sino de una representación lúdica donde la mujer consentida aparece como objeto de deseo dentro de la fantasía del autor.

Humor, metáforas y profesiones

Los compositores empleaban fórmulas recurrentes: comparaciones con oficios (“el albañil tapa la grieta”, “el pescador pesca en el estanque”), parejas de edades dispares y clérigos deshonestos que se entregan a la pasión. Incluso después de la Reforma, los monjes y monjas eran blanco de bromas eróticas.

El pelo púbico en el imaginario popular

El vello genital era un tema frecuente. Se debatía si debía depilarse, rizarse o recogerse en trenzas; durante la época de las pelucas, incluso el uso de polvo para el cabello tenía connotaciones sugestivas.

La moral y la censura

Los predicadores condenaban estas canciones, vinculándolas a la ira divina y a enfermedades venéreas como la sífilis. Sin embargo, a pesar de los sermones moralizantes y los panfletos de advertencia del siglo XVII, la música erótica siguió siendo extremadamente popular. La sexualidad formaba parte de la vida cotidiana y la gente no sentía vergüenza al expresarla.

Conclusión

Si te interesa explorar esta faceta del patrimonio cultural, el libro Dirty Songs in the Seventeenth and Eighteenth Centuries ofrece una selección fascinante de letras ambiguas y grabados reveladores, una ventana a una época donde el humor, la fantasía y el deseo se entrelazaban sin tapujos.