historia historica

El contrabando holandés durante la Primera Guerra Mundial

Aunque Holanda se mantuvo neutral durante la Primera Guerra Mundial (1914‑1918), pronto surgió una escasez de numerosos productos. La frontera con la Bélgica ocupada quedó cerrada y ambas partes beligerantes torpedeaban buques mercantes o capturaban sus cargamentos. Según la prensa inglesa, los neerlandeses empezaron a organizar un contrabando masivo.

Informe del Daily Mail (13‑ene‑1916)

El periódico News of the Day for the Dutch East Indies reprodujo, el 13 de enero de 1916, una nota del Daily Mail traducida al inglés, escrita por James Dunn, residente en Holanda desde hacía un año:

«El contrabando ha superado al patinaje como entretenimiento popular. Cada mes aparecen nuevos millonarios del contrabando. El gobierno toma medidas, pero miles son detenidos y miles más vuelven a ocupar su lugar. El discurso oficial es severo, pero los hechos lo justifican. Hoy en día es fácil ganar dinero en Holanda.»

Los extraños agricultores

«Escribo desde un café donde los presentes han multiplicado su fortuna más del doble en los últimos nueve meses. Campesinos rústicos, de indumentaria y modales ásperos, llegan para convertir pesados fardos de billetes en efectivo. Comerciantes, que hace un año apenas podían encontrar mercancía, ahora ven su oportunidad. Hace un año el holandés promedio llevaba una cartera y pensaba en centavos; hoy lleva una libreta de cheques y cuenta con billetes de cien florines. Se narran cientos de historias de contrabando, algunas cómicas, la mayoría sucias y de bajo perfil.

Ejemplos de operaciones «mayores»: petróleo oculto en lápidas o bloques de cemento, o vertido en un pozo y bombeado a través de tuberías subterráneas cruzando la frontera. En los casos menores se idean todo tipo de artimañas para engañar a los guardias fronterizos. El contrabando no sería tan rentable sin la colaboración de los guardias alemanes.

Operaciones a gran escala y la complicidad alemana

A pesar de las estrictas medidas de las autoridades holandesas, los contrabandistas encuentran grietas. Cientos de personas, hombres y mujeres de todas las edades, transportan bolsas de hasta dos kilos de arroz, harina, malta y otros alimentos básicos. No existe prohibición para esas cantidades pequeñas, pero de noche se trasladan volúmenes mucho mayores. Los tribunales holandeses están saturados de casos de contrabando. Detrás de cada contrabandista suele haber un agente alemán, a veces tentador, a veces asesor.

«He vivido más de un año en Holanda y nunca había visto tantos comerciantes alemanes como ahora. El vendedor ambulante alemán está en todas partes, intentando comprarlo todo.»

Impacto social

Los trabajadores han perdido el interés por sus oficios, pues el contrabando les reporta mejores ingresos. Familias enteras se dedican exclusivamente a este negocio. Parte de la población se ve amenazada por una posible degradación moral, cuyas consecuencias se percibirán después de la guerra.

Estos fragmentos provienen del número de mayo de 2015 de la revista bimensual Historisch Nieuwsblad, dedicada a la Primera Guerra Mundial y basada en artículos de la época.

Se publicarán un total de siete ediciones. Más información sobre cómo adquirir copias anteriores está disponible en la página web del periódico de la Primera Guerra Mundial.

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