Introducción
Las Orange Lionesses, selección femenina de los Países Bajos, se han clasificado por primera vez para la Copa Mundial de Fútbol. A diferencia de la euforia que rodea a la selección masculina, la noticia ha generado poco alboroto en el país. ¿Por qué?
Contexto futbolístico en Holanda
En los Países Bajos, el fútbol es la pasión nacional. Cuando se habla de la Copa del Mundo o del Campeonato Europeo, la mayoría de la gente piensa en los hombres. El talento y la dedicación de las mujeres en el deporte suelen ser subestimados.
Una mirada filosófica
Martine Prange, ex jugadora profesional y profesora asistente de Filosofía en la Universidad de Leiden, explora el impacto social del fútbol femenino. Inspirada por la teoría del conflicto de Immanuel Kant, que sostiene que el progreso surge de la tensión y los retos, Prange aplica este concepto al deporte femenino.
“El deporte es una forma de ‘conflicto creativo’. En el campo chocamos literal y figuradamente con el adversario. Fuera de él, las chicas enfrentan resistencia social. El fútbol ha sido históricamente un deporte masculino, pero esa dinámica está cambiando.”
Desigualdad y retos estructurales
Aunque la participación femenina crece rápidamente –el fútbol femenino es el deporte de mayor expansión a nivel mundial– la igualdad aún está lejos. Desde 2012 existe una competición profesional con equipos como Ajax y FC Twente, pero la mayoría de las jugadoras perciben apenas una asignación de gastos.
Prange señala que muchas futbolistas combinan el deporte con trabajos a tiempo parcial o estudios porque sus salarios no son suficientes. Esta brecha salarial impulsa a los mejores talentos a buscar oportunidades en el extranjero.
Visibilidad mediática insuficiente
La cobertura de los partidos femeninos es mínima: rara vez aparecen en los periódicos, no se transmiten por televisión y, por tanto, carecen de patrocinadores importantes. Este círculo vicioso dificulta la consolidación del fútbol femenino como deporte de élite.
Historia y resistencia institucional
El primer equipo femenino se formó en 1896 (Sparta), pero la KNVB prohibió su participación durante 75 años, argumentando que el fútbol era “poco femenino” y podía afectar la fertilidad. Sólo en 1971 la federación reconoció oficialmente a las mujeres, impulsada por la segunda ola feminista (1965‑1985).
Hallazgos de la investigación (2013‑presente)
- Las niñas siguen encontrando resistencia al jugar en la calle.
- Los proyectos dirigidos a jóvenes futbolistas reciben menos subvenciones cuando el beneficiario es una niña.
- Escasea la presencia de entrenadoras, lo que limita los modelos a seguir.
- La falta de mujeres en cargos directivos obstaculiza el desarrollo del deporte.
El papel de la Copa Mundial 2024
La clasificación de la selección femenina para el Mundial en Canadá (7 de junio) representa una oportunidad histórica para la emancipación del fútbol femenino. Prange espera que un buen desempeño aumente el interés público, aunque la transmisión se retrasa hasta altas horas nocturnas por la diferencia horaria.