Alfred Hitchcock es considerado uno de los directores más influyentes de la historia del cine. Por ello, el museo EYE le dedica este año un programa especial con proyecciones de sus mejores obras. Más de tres décadas después de su muerte, sigue siendo recordado como "El Maestro del Suspenso". ¿Quién fue Hitchcock y qué hace tan únicas sus películas?
Vida y carrera
Hitchcock nació en Londres y, a los catorce años, perdió a su padre. Su madre, con serios problemas psicológicos, no pudo seguir cuidándolo y lo envió a un internado católico. La rígida educación y los temores de su infancia (la Iglesia como escenario de horror y la figura materna inestable) reaparecerían como motivos recurrentes en su obra.
Durante esa etapa descubrió la fotografía, pasión que lo llevó, a los 21 años, a Alemania. Allí trabajó como creador de intertítulos para películas mudas y como asistente de dirección. A los 26 regresó a Inglaterra y, por casualidad, dirigió The Pleasure Garden, una comedia romántica que contrastaba con el thriller que lo haría famoso.
Después de éxitos como The Man Who Knew Too Much (1935) y The Lady Vanishes (1938), se mudó a Hollywood en 1940. Allí realizó obras memorables como Rebecca (1940) y Dial M for Murder (1954). Sin embargo, la falta de libertad artística lo impulsó a fundar su propia productora en 1948, respaldada en parte por Universal Pictures.
Su personalidad excéntrica y su presencia mediática lo convirtieron en una celebridad internacional. Hitchcock falleció en 1980 a los 80 años.
Estilo inconfundible
En cada película, Hitchcock se insertaba en un breve cameo. La costumbre nació por una escasez de extras en The Lodger (1927) y se convirtió en su sello distintivo.
Prefería los sets de estudio a los rodajes en exteriores, lo que le permitía controlar cada detalle. Ejemplos notables son la escena del Monte Rushmore en North by Northwest (1959) y gran parte de Rear Window (1954). La secuencia onírica de Spellbound (1945) fue diseñada por Salvador Dalí.
Su éxito narrativo se basa en la ironía dramática: el espectador sabe más que los personajes. Hitchcock explicaba la tensión con la imagen de una pareja feliz que desconoce una bomba bajo la mesa, mientras el público ve el fusible encogiéndose. Este recurso genera una ansiedad constante.
Los protagonistas suelen ser gente corriente atrapada por circunstancias fuera de su control (crímenes, falsas acusaciones). El público se identifica fácilmente, lo que intensifica la empatía y el suspense.
Influencias y legado
El expresionismo alemán (por ejemplo, El gabinete del doctor Caligari y Nosferatu) influyó profundamente en Hitchcock. Según el estudioso Gerwin van der Pol, Hitchcock no inventó esos elementos, sino que los perfeccionó, tomando lo mejor de cada película que vio.
Su estilo definió el género thriller y dejó huellas en directores como Brian De Palma y Steven Spielberg. En Jaws (1975) y Close Encounters of the Third Kind (1977), Spielberg aplicó técnicas hitchcockianas para crear tensión.
Algunas de sus obras generaron secuelas dirigidas por otros, como Psycho II (1983) de Richard Franklin y Psycho III (1986) de Anthony Perkins, quien interpretó a Norman Bates en la película original.
El papel de la mujer
Hitchcock mostró una predilección por las actrices rubias y elegantes: Grace Kelly, Doris Day, Kim Novak, Eva Marie Saint, Ingrid Bergman y Tippi Hedren, entre otras. Sus personajes femeninos combinan belleza, inteligencia y vulnerabilidad, a menudo vinculados a insinuaciones sexuales, como la escena final de North by Northwest, donde el tren que entra en un túnel sugiere una metáfora de penetración.