Introducción
Los editores de Kennislink reciben preguntas de los lectores con regularidad. Una de ellas fue: ¿cuándo perdió el ser humano su cola y cuál fue el último homínido que aún la poseía?
Antecedentes evolutivos
Los humanos, a diferencia de la mayoría de los vertebrados, carecemos de cola. Sin embargo, eso no siempre fue así. Nuestros ancestros primates, similares a los simios, tenían cola hasta hace aproximadamente 20 millones de años. La desaparición se debe a una mutación dominante cuya frecuencia aumentó con el tiempo. No se conoce con certeza el motivo exacto, pero la teoría más aceptada explica el proceso.
¿Por qué desapareció la cola?
Los antepasados humanos eran relativamente pesados comparados con otros vertebrados. En primates pequeños, la cola funciona como estabilizador, permitiendo desplazarse rápidamente entre las ramas sin perder el equilibrio. Cuando nuestros ancestros crecieron en masa, la cola dejó de ser útil como estabilizador y la selección natural favoreció su reducción o pérdida. Este mismo proceso explica por qué los grandes simios actuales —gorilas, orangutanes y chimpancés— tampoco poseen cola.
Restos de cola en el cuerpo humano
En el esqueleto humano se pueden observar vestigios de una cola: cuatro pequeñas vértebras caudales, conocidas como "cóccix" o "sosyx", ubicadas en la zona lumbar. Aunque ya no cumplen la función de estabilizador, no están totalmente inservibles; músculos como el glúteo mayor se insertan en ellas.
Colas reales en humanos
Aunque es raro, cada año nacen personas con una verdadera cola. En la mayoría de los casos contiene tejido óseo y muscular, y el individuo puede moverla. Aproximadamente un tercio de estas colas son "pseudo‑colas", deformidades de la zona lumbar que solo imitan la apariencia de una cola. Estas suelen extirparse poco después del nacimiento.