Desde que el primer portal de crowdfunding para científicos se lanzó el año pasado, cada vez más investigadores neerlandeses se sienten atraídos por la posibilidad de que ciudadanos comunes patrocinen sus proyectos. ¿Qué iniciativas han surgido y cómo pueden afectar a nuestra vida cotidiana?
¡Queremos a RoboCop!
Uno de los casos más mediáticos de crowdfunding fue la campaña Detroit Needs A Statue of RoboCop!, impulsada por los artistas John Leanord y Jeffrey Paffendor. A través de la plataforma estadounidense KickStart, se recaudaron 67 000 USD en una semana para fundir una estatua de bronce del héroe de Paul Verhoeven.
Existen muchos otros proyectos lúdicos o curiosos patrocinados por particulares y asociaciones, pero la mayor parte del crowdfunding se destina a iniciativas serias, desde arte hasta causas benéficas.
Crowdfunding para la ciencia
En los Países Bajos, la aparición de Flintwave.com ha puesto a disposición de los científicos una plataforma para presentar sus ideas a un público amplio y buscar financiación colectiva.
Hasta la fecha, la iniciativa ha generado proyectos prometedores que, con el apoyo suficiente, podrían tener un impacto significativo en la sociedad.
Ejemplo: enfermedad cardíaca hereditaria
El cardiólogo Folkert Asselbergs (UMC Utrecht y Hubrecht Institute) lanzó una campaña para financiar la investigación de la miocardiopatía dilatada idiopática (iDCM), una enfermedad genética del músculo cardíaco.
“Puedes oír tumores”
El profesor Wiendelt Steenbergen, de la Universidad de Twente, busca fondos para desarrollar una técnica que detecte tumores de mama mediante luz láser y fotoacústica, evitando la mamografía dolorosa basada en rayos X.
“Los resultados son prometedores, pero el dinero de investigación se agotó. La detección temprana y sin dolor es una necesidad urgente”, explica Steenbergen.
Su proyecto está entre los finalistas del Premio Académico Anual de 100 000 €, del premio público NWQ de 5 000 € y ha sido nominado al Premio de Innovación Herman Wijffels.
David van Hartskamp, fundador de Flintwave, señala que el crowdfunding suele ser solo la primera pieza de un rompecabezas más amplio: “Los científicos que lanzan campañas suelen conseguir nuevos colaboradores, patrocinadores, subvenciones y cobertura mediática”.
¿Necesitas nuevas orejas? ¡A la impresora 3D!
Ernst Jan Bos, del VU Medical Center, pretende imprimir orejas personalizadas con tecnología de fabricación aditiva. El objetivo es crear implantes que puedan transplantarse en casa tras quemaduras faciales graves.
1001 mujeres
El proyecto “1001 mujeres”, editado por Elk Kloek, reunió a más de 300 autores para dar visibilidad a mujeres sobresalientes de la historia neerlandesa, muchas de ellas ausentes de los libros de texto tradicionales.
Los donantes recibieron el libro gratuitamente; la obra ha sido nominada al Premio Libris de Historia 2013, que reconoce libros de historia de amplio atractivo.
Polo Norte
El investigador polar Maarten Loonen presentó la campaña “Expedition NL, Science at the North Pole” para financiar una expedición a Edgeøya y estudiar el impacto humano en el ecosistema ártico.
Divulgación científica
El crowdfunding no solo financia la investigación; también impulsa la comunicación directa entre científicos y la sociedad. Jai Ranganathan, biólogo y creador de SciFund Challenge, afirma que esto reduce la brecha de las “torres de marfil” y el uso de jerga.
Delia de Vreeze, directora de Relaciones con Alumni y Fondos en la Universidad de Wageningen, añade que los ciudadanos están dispuestos a pagar por ciencia siempre que comprendan su relevancia y perciban que su aporte marca la diferencia.
¿Adiós a la ciencia “pura”?
Algunos temen que el énfasis en el impacto social excluya la investigación básica. Sin embargo, el CERN recibe millones de donaciones de particulares que apoyan su búsqueda del origen del universo, demostrando que la ciencia fundamental también puede beneficiarse del apoyo popular.
Amistades con beneficios
Mark Dingemanse (Max Planck Institute) destaca que la interacción con no‑científicos aporta ventajas académicas: preguntas inesperadas, nuevas perspectivas y oportunidades de difusión, como la aparición de un comentario suyo en la revista Science.