historia historica

Reseña: Los muchachos de los Países Bajos

Introducción

El joven historiador Evertjan van Roekel investigó la participación de voluntarios holandeses en la Waffen‑SS alemana a partir de diarios de guerra originales. Aunque ciertos capítulos de la historia resultan oscuros, un tema tan delicado merece un análisis matizado.

El hallazgo de los diarios

En enero de 2010, el Historisch Nieuwsblad publicó un artículo controvertido basado en los diarios de neerlandeses que se alistaron en la Waffen‑SS durante la Segunda Guerra Mundial. Los testimonios revelan que muchos de ellos cometieron excesos y masacres contra judíos y comunistas en el Frente Oriental. Hasta entonces, la mayoría de los historiadores sostenía que los holandeses del SS eran principalmente soldados de línea y que la persecución judía quedaba fuera de su alcance. Incluso el noticiero NOS dedicó un segmento a los hallazgos de Van Roekel.

Contexto académico

Van Roekel encontró los diarios en el NIOD (Instituto Neerlandés de Documentación de la Guerra) mientras redactaba su tesis de grado en Estudios del Holocausto y del Genocidio en la Universidad de Ámsterdam. De esa investigación surgió el libro Boys of the Netherlands, que aborda la misma temática.

Motivaciones de los voluntarios

El autor dibuja un retrato “personal y humano” de hombres que muchos consideran inhumanos tras la guerra. ¿Qué los impulsó? ¿Por qué se incorporaron a la máquina de muerte nazi? Algunas respuestas aparecen en los propios escritos:

  • Motivaciones ideológicas: admiración por Alemania y Adolf Hitler, o el deseo de combatir la “amenaza bolchevique” junto a “naciones hermanas germánicas”.
  • Razones más triviales: búsqueda de camaradería, aventura, sensaciones fuertes o la promesa de una formación en Alemania y un empleo bien remunerado en la burocracia nazi.

La División Wiking y la Operación Barbarroja

Los voluntarios holandeses fueron incorporados a la división SS “Wiking”, creada para combatientes nórdicos. En junio de 1941 la unidad participó en la Operación Barbarroja, la campaña contra la Unión Soviética que se convirtió en una guerra de aniquilación de extrema brutalidad. Los Einsatzgruppen, escuadrones de la muerte, fueron creados para la exterminación masiva de judíos y comunistas en los territorios conquistados.

Participación en crímenes de guerra

En la práctica, la línea entre los Einsatzgruppen y los soldados de la Waffen‑SS en el frente era difusa. Algunos holandeses del SS formaron parte de masacres criminales, como demuestran varios fragmentos de los diarios:

«Hice una parada en una aldea cerca de Tarnopol para descansar una hora. En esa hora disparé a un mongol y a dos judíos. Antes, obligué a los judíos a cavar un agujero para tres personas. Se acostaron en él para ver si cabían, y cuando lo hicieron, lo rellenamos.»

«Hoy debo contarles lo hermoso que fue colgar al gran rabino principal de la torre de su sinagoga en Tarnopol y luego prender fuego a la sinagoga.»

Van Roekel advierte que, pese a la gravedad de estos testimonios, no se pueden extraer conclusiones generales sobre todo el colectivo holandés del SS a partir de sólo ocho diarios.

Controversia académica

El prólogo del profesor Johannes Houwink ten Cate, especialista en Estudios del Holocausto y del Genocidio, describe el libro como “una nueva historia de los más de 20 000 holandeses que se alistaron voluntariamente en la Waffen‑SS”. Esa afirmación resulta imprecisa y engañosa, pues sugiere que los ocho diarios prueban la participación masiva del “hombre holandés del SS” en crímenes de guerra, algo que el propio Van Roekel descarta.

Según Houwink ten Cate, la obra es una “contribución al debate sobre los holandeses durante la ocupación, que, sea cual sea la postura, se desarrolla bajo el influjo del bien y del mal”. Van Roekel, por su parte, no busca humanizar a los perpetradores, sino aportar matices al señalar la dimensión humana de quienes cometieron actos inhumanos.

Conclusiones

El autor describe al voluntario medio como “una persona corriente que se encontró en circunstancias extraordinarias y que actuó según lo que consideraba correcto y necesario”. Hasta la década de 1990, la mayoría los veía como traidores, y poco se indagaba en sus motivaciones o mentalidad.

Aunque algunos historiadores todavía prefieren la visión maniquea del pasado, el tema de los voluntarios holandeses en la Waffen‑SS merece un estudio cuidadoso y equilibrado. Boys of the Netherlands ofrece una lectura accesible y bien documentada de esta historia compleja y aún controvertida.