Una masacre descrita por César cobrada vida en Kessel, Brabante
El general romano Julio César relató en su obra De Bello Gallico la exterminación de dos tribus germánicas. Hasta ahora, la historicidad y la ubicación exacta de esos hechos estaban en duda. Un estudio reciente de restos óseos hallados en Kessel, en la provincia belga de Brabante, confirma que la masacre ocurrió tal como la describió César.
Restos óseos que hablan
El arqueólogo Nico Roymans, de la Universidad Libre de Ámsterdam, ha investigado durante años los hallazgos de Kessel, descubiertos entre 1975 y 1995 durante obras de dragado. Los restos humanos mostraban claras señales de violencia: cráneos rotos, mandíbulas separadas y cortes en mujeres y hombres. Gracias a 25 dataciones por radiocarbono, se determinó que la mayoría de los huesos provienen del período tardío de la Edad de Hierro (250‑12 a.C.).
Sin piedad
En el cuarto libro de De Bello Gallico, César narra la aniquilación de los Tencteri y los Usipetes. Tras cruzar el Rin y buscar asilo, los emisarios fueron asesinados y el resto de la población fue rodeado cerca de lo que hoy es Kessel. César afirma haber combatido a 430 000 personas, cifra que probablemente exageró. Roymans estima, basándose en la magnitud del ejército romano (40‑45 000 hombres) y en la presencia de mujeres, niños y ancianos, que entre 160 000 y 200 000 individuos pudieron haber sido víctimas. Los huesos mutilados hallados coinciden con la orden de César de no dejar sobrevivientes.
Chequeo dental
Para confirmar la procedencia germánica de los restos, la bioarqueóloga Lisette Kootker (VU) analizó el esmalte dental de tres individuos mediante isótopos de estroncio. Los resultados mostraron que ninguno había nacido en la zona, respaldando la descripción de César de tribus procedentes del este del Rin.
Kootker explicó: "El estroncio presente en el suelo se incorpora al organismo a través de la alimentación. Comparando la firma isotópica de los huesos con la del entorno local, podemos identificar si la persona era autóctona o no". Aún se investiga el origen exacto combinando fuentes escritas, datos arqueológicos y óseos.
Además de los restos humanos, se hallaron armas de hierro romanas y germánicas, puntas de lanza y ganchos de cinturón típicos germánicos, fechados a principios del siglo I a.C. Estos hallazgos, junto con la nueva datación, constituyen una evidencia casi irrefutable de que César perpetró una masacre masiva en los Países Bajos.