historia historica

El maquillaje de una dama francesa en el siglo XVIII

El maquillaje de una dama francesa en el siglo XVIII

Contexto

En la Francia del siglo XVIII, las damas de la alta sociedad —desde las privilegiadas que vivían en Versalles hasta las nobles de rango medio— dedicaban largas horas frente al espejo para lucir a la moda y causar una buena impresión.

La piel de porcelana

El ideal de belleza exigía una piel extremadamente blanca, comparable al color de las muñecas de porcelana. Para lograrlo se utilizaban cremas a base de plomo blanco, un compuesto altamente tóxico que, en aquella época, desconocían sus peligros.

El plomo blanco confería al rostro una apariencia diáfana y lisa, además de cubrir eficazmente las cicatrices provocadas por la viruela, enfermedad muy extendida en aquel periodo.

Toques de color

Una vez obtenida la base blanca, se aplicaban colores en ojos, mejillas y labios. Los tonos más populares abarcaban desde los rosados suaves hasta los carmesíes y violetas intensos.

Estas prácticas reflejaban los cánones estéticos de la época y el deseo de las mujeres de proyectar una imagen impecable en la corte y la sociedad.