Autorretrato de Madame Vigée‑Le Brun
Una de las grandes retratistas del siglo XVIII
Élisabeth‑Louise Vigée‑Le Brun (1755‑1842) se consolidó como una de las más destacadas retratistas de su época. Dotada de una gran maestría técnica y una incansable productividad, firmó más de novecientas obras a lo largo de su carrera.
Patrocinio real
Su mecenas más influyente fue la reina María Antonieta. La monarca encargó alrededor de veinte retratos de sí misma, muchos de los cuales se conservan hoy en el Palacio de Versalles. Ambas nacieron en 1755 y compartieron años de amistad y confianza dentro del palacio.
El exilio durante la Revolución
Con el estallido de la Revolución Francesa, Vigée‑Le Brun, al igual que muchos favoritos de la corona, decidió huir del país. Pasó varios años en el exilio, recorriendo ciudades como Londres y Viena, antes de regresar a Francia mucho tiempo después.
Autorretratos y legado
Se conservan aproximadamente cuarenta autorretratos de la artista, que ofrecen una valiosa visión de sus rasgos físicos y de su evolución estilística. Su obra completa y su vida se pueden consultar en la página de Wikipedia.