Durante la fiebre del oro de California (1848‑1855) los mineros emplearon distintas técnicas para separar el oro de la tierra y el grava. A continuación se describen los métodos más habituales, explicando su funcionamiento y sus ventajas.
Bateo (panning)
El bateo era la técnica más simple y extendida. Consistía en colocar tierra o grava suelta en una bandeja poco profunda y agitarla bajo el agua. Como el oro es mucho más denso que la arena, las partículas doradas se asentaban en el fondo, permitiendo recogerlas fácilmente.
Rockador (rocking)
Similar al bateo, el rockador utilizaba una caja más grande con una palanca que se movía de adelante atrás. La tierra se introducía en la caja y, al balancearla, el agua arrastraba los materiales ligeros mientras el oro quedaba atrapado en el fondo de la bandeja.
Canalón (sluicing)
El canalón consistía en una larga caja inclinada por donde circulaba agua constante. Los mineros vertían la grava en la parte alta y el flujo de agua separaba los sedimentos ligeros, dejando los granos de oro atrapados en las trampas (riffles) del canalón.
Long‑Tom
El Long‑Tom era una variante del canalón, pero mucho más largo y ancho. Permitía procesar mayores volúmenes de material y se utilizaba en zonas donde el caudal de agua era limitado, ya que su mayor longitud aumentaba el tiempo de retención del agua.
Hidráulico (hydraulicking)
Esta técnica empleaba chorros de agua a alta presión, dirigidos mediante boquillas, para desintegrar colinas de grava y tierra. El material pulverizado era arrastrado por el flujo, dejando al descubierto los filones de oro que luego se recogían con canalones o bateas.
Minería de drifts (drift mining)
Para extraer oro de vetas subterráneas se cavaban túneles o drifts horizontales a lo largo del lecho del filón. Dentro de los túneles se utilizaban taladros, explosivos y herramientas manuales para romper la roca y extraer el mineral, que después se procesaba con los métodos de superficie.
Con la combinación de estas técnicas, los mineros californianos lograron extraer millones de onzas de oro, impulsando el desarrollo económico y la expansión del Oeste estadounidense.