El enigmático códice Añute, un manuscrito mixteco de 1556 recubierto con yeso, contiene una ilustración adicional. Científicos holandeses han logrado “leer” a través del yeso sin dañar el documento, revelando por primera vez las sombras de las figuras subyacentes.
El códice narra el origen del poblado de Añute –actualmente Magdalena Jaltepec, en el suroeste de México– y su dinastía. Está elaborado sobre piel de venado, recubierto con una capa de cal y pintado con tintes orgánicos. Al plegarse como una acordeón, forma un libro repleto de coloridas representaciones.
A mediados del siglo pasado, los investigadores notaron leves variaciones de color en la capa de cal, lo que sugería la presencia de pintura debajo. En aquel entonces la conservación era menos cuidadosa y, para confirmar la hipótesis, se raspó parte de la cal. Aparecieron trazos de pintura, pero eliminar toda la capa era imposible sin destruir el códice.
Desde entonces, la gran incógnita ha sido qué se oculta bajo la cal y cómo visualizar esas imágenes sin dañar el soporte.
Profundizando en el manuscrito
En un proyecto conjunto entre la Bodleian Library de la Universidad de Oxford, donde se conserva el códice, y las universidades de Leiden y Delft, se aplicaron diversas técnicas para rastrear los tintes naturales bajo la cal. Aunque antes era posible detectar sustancias que contenían metales (como el plomo en la pintura de Rembrandt), ahora se ha logrado “ver” materiales orgánicos sin retirar la capa de cal.
La Imágenes Hiperespectrales nunca se habían probado en este contexto y resultó ser la herramienta más reveladora. Esta técnica de procesamiento de imágenes no solo muestra colores, sino que distingue tipos de materiales y los transforma en mapas visuales.
Se escanearon las veinte páginas del códice; quince de ellas revelaron texto nuevo. El arqueólogo Ludo Snijders, uno de los investigadores, comenta: “Con este método vemos con claridad la pintura roja y, en menor medida, la amarilla. El azul mixteco se ha degradado y ya no es detectable. Además, parte del dibujo original fue raspado antes de que el cuero fuera recubierto con cal alrededor de 1556 para reutilizarlo.”
El escaneo resalta colores pero no produce imágenes detalladas. Snijders añade: “Podemos reconocer figuras a partir de los escaneos, pero la información no es suficiente para identificarlas con certeza. Hasta ahora hemos dibujado a mano las figuras basándonos en las imágenes obtenidas. Detectamos una serie de ríos y representaciones de niños recién nacidos, pero aún desconocemos su significado. También aparecen signos de años, lo que indica una narrativa cronológica, aunque los años exactos siguen siendo un misterio.”
El señor Ocho Venado Garra de Jaguar
Los nombres en los códices siguen una convención: un número del uno al trece y un día del ciclo de veinte, acompañados de un nombre propio representado en la vestimenta, como un jaguar. “Una figura histórica conocida es Ocho Venado Garra de Jaguar. Este héroe aparece con frecuencia, pero la portada del códice no lo menciona explícitamente. Esperamos que el texto del reverso aporte nueva información y quizás cambie lo que creíamos saber sobre esta cultura precolonial.”
Al descifrar los nombres, se pueden identificar las figuras. En el reverso suele aparecer una figura mayor con el nombre propio, a menudo acompañado de una gran cuchilla y una cuerda torcida. “Este es un nombre propio típico de la zona. No logramos ubicar su nombre calendárico en este códice; en otros documentos aparece dos veces con calendarios diferentes. La incógnita es si se trata de una persona distinta o de una variante conocida. En cualquier caso, el códice aporta valiosa información sobre su historia, distinta de otras genealogías de la región. Decodificarlo es un gran aporte histórico.”
Reciclaje del manuscrito
Existen cuatro códices más de la zona mixteca, cada uno documentando la genealogía de una comunidad. Relatan hazañas de ancestros, guerras y alianzas matrimoniales. Su historia se extiende por varios siglos y frecuentemente incluye mitos fundacionales, como ancestros nacidos de un árbol sagrado o descendientes de dioses.
El códice Añute es el único que se conoce que fue reutilizado. De sus veinte hojas recubiertas, cinco estaban en blanco y se añadieron posteriormente. Además, al menos una hoja falta en el reverso porque la última página quedó adherida a la cubierta de madera; al retirar la madera, esa hoja se perdió.
El motivo del reciclaje aún se desconoce. “Tras la llegada de los españoles a principios del siglo XVI, colapsaron algunas redes de intercambio. Tal vez hubo escasez de pieles de venado alrededor de 1556, obligando a reutilizarlas. También es posible que el reciclado fuera una práctica habitual, aunque la escasez de material comparativo lo dificulta. La mayoría de los códices fueron destruidos por los españoles.”
Una tercera hipótesis sugiere una reescritura deliberada de la historia. “En 1560, una comunidad vecina elaboró un nuevo códice al estilo europeo, con caballos y iglesias, mostrando la influencia de la colonización. Esa comunidad no se identificaba con los recién llegados ni con Añute. El último códice se hizo a propósito en estilo antiguo y con materiales originales, quizá para distanciarse de su vecino prohispánico y reescribir la historia. Los códices son, después de todo, declaraciones políticas.”
Se requiere investigación adicional. “Para obtener imágenes más detalladas necesitamos un método de análisis más avanzado que convierta los datos escaneados en figuras, por ejemplo mediante reconocimiento de patrones. Pero eso aún está por venir”, concluye Snijders.