La liberación de Auschwitz
El Ejército Rojo liberó el campo de concentración de Auschwitz el 27 de enero de 1945. Al llegar, los soldados encontraron crematorios demolidos y apenas unos miles de prisioneros vivos. Los registros del campo habían sido destruidos, pero se hallaron cientos de miles de prendas de hombres y mujeres, así como más de 7 toneladas de cabello humano recogido para pelucas.
Primeras informaciones en la prensa
En los meses siguientes, medios como The Washington Post y The New York Times publicaron los primeros reportes sobre Auschwitz, aunque sus descripciones a veces parecían “tan terribles que resultaban inverosímiles”. Ese mismo año, la División Panzer 4 de EE. UU. llegó a Ohrdruf, subcampo de Buchenwald, donde los guardias masacraron a los internos que no fueron evacuados.
Niños tras la alambrada del campo. Imagen extraída del film soviético que documentó la liberación.
Una semana después, los generales Dwight Eisenhower y George Patton visitaron el sitio guiados por sobrevivientes. Patton se negó a entrar en un granero lleno de cuerpos por temor a vomitar.
¿Falta de información?
Las imágenes de montones de muertos y moribundos bajo alambre y barro impactaron al mundo. Ya existían informes del bajo tierra polaco que describían ejecuciones masivas, pero muchos lectores occidentales consideraban esas historias “demasiado inhumanas para ser ciertas”. El mensajero Jan Karski llevó dichos testimonios a Londres y Washington, pero incluso el juez de la Corte Suprema de EE. UU., Felix Frankfurter, expresó su escepticismo.
Extracto del libro Una noche que no termina: historia de los campos de concentración, publicado por la editorial Znak.
Aunque la información estaba disponible, las sociedades occidentales no pudieron imaginar la magnitud de la atrocidad.
Después de la liberación
Los ejércitos aliados comenzaron a liberar los campos en el frente oriental a mediados de 1944 y continuaron hasta mayo de 1945. La llegada de tropas extranjeras fue un alivio, pero muchos prisioneros sólo lograron una liberación parcial; permanecieron en campos de trabajo durante meses, a la espera de trenes que a menudo estaban destruidos.
Tras la guerra, cientos de miles de sobrevivientes quedaron en campos de desplazados en Alemania, Austria e Italia, sin saber cuál sería su futuro. En Polonia, los pogromos contra judíos sobrevivientes dificultaron su regreso a casa.
Juicios y persecuciones
Los juicios de Núremberg (1945‑1946) fueron los primeros en imputar “crímenes contra la humanidad”. En el proceso de Auschwitz en Cracovia (1947) 21 miembros del personal fueron ejecutados y 18 condenados a prisión. Incluso décadas después, los tribunales siguen dictando sentencias, como la condena en 2016 del guardia Reinhold Hanning a cinco años de prisión.
Memoria y legado
Hoy, el sitio de Auschwitz‑Birkenau alberga un museo que recibe más de un millón de visitantes al año. En el bloque 27 se exhibe un libro con los nombres de los 4,2 millones de víctimas judías documentadas, cada una con datos de nacimiento y muerte.
El memorial incluye una sala dedicada a los 1,5 millones de niños asesinados durante el Holocausto.
El recuerdo de Auschwitz se ha convertido en un símbolo universal del genocidio. La sistematización del asesinato, la burocracia del horror y la deshumanización de los perpetradores marcaron una etapa sin precedentes en la historia, pero el peligro de que tales sistemas resurjan persiste.