Introducción
Hace un siglo era mucho más sencillo asignar títulos a las pinturas. Estudios recientes demuestran que decenas de obras del impresionista Isaac Israels recibieron nombres equivocados; los lugares indicados no coinciden con la realidad.
El libro Isaac Israels en Ámsterdam, de J.F. Heijbroek y Jessica Voeten, apareció este verano junto a la exposición homónima en el Archivo de la Ciudad de Ámsterdam (disponible hasta el 9 de septiembre de 2012). Los autores analizan la vida del pintor, hijo del ya famoso Jozef Israels, y su relación íntima con la capital neerlandesa.
Vida y obra en Ámsterdam
A principios del siglo XX, el soltero Isaac vivía en Ámsterdam, donde realizó bocetos, dibujos, pasteles y óleos. Sus temas preferidos eran la ciudad siempre bulliciosa y sus habitantes, especialmente las mujeres: sirvientas, compradores, obreros, niños en el Oosterpark, la vida nocturna de la Zeedijk o los salones de baile ahumados.
Pasajeros casuales
Gran parte del libro está dedicada a las obras de Israels (1865‑1934) organizadas por ubicación o tema. El pintor solía dibujar varios cuadros desde el mismo punto, a menudo desde la planta alta de una casa de esquina. Tras obtener en 1894 un permiso del ayuntamiento para pintar al aire libre, instaló su caballete directamente en la calle.
Sus modelos eran, mayormente, transeúntes o sirvientas que cobraban unos pocos centavos por posar. A diferencia de lo que se espera de un impresionista que captura el momento, Israels representaba el entorno con gran exactitud: si una casa tenía tres ventanas, él pintaba tres; si la fachada mostraba una punta de campana, la reproducía sin simplificarla. Esta precisión resultó crucial para la investigación que sustenta el libro.
La investigación
El curador Bert Gerlagh se propuso localizar los lugares de dibujos y cuadros sin título o con títulos erróneos. Para ello consultó cuadernos de bocetos, correspondencia, artículos de prensa de la época y, sobre todo, los directorios de residentes de Ámsterdam de finales del siglo XIX, que listan comercios, profesionales y sus direcciones.
Al comparar las obras con fotografías, mapas y los propios directorios, Gerlagh pudo identificar la ubicación exacta de decenas de piezas. En muchos casos descubrió que el título tradicional era incorrecto.
Ejemplo: Vijgendam, no Kalverstraat
El dibujo a tinta negra Vijgendam de noche (c. 1894), que muestra compradores, había sido asociado al cruce de Kalverstraat y Spui. Un examen cuidadoso reveló una curva en la calle que no existe en ese cruce; la curva sí aparece en Vijgendam. Además, la fachada iluminada corresponde a la tienda de ropa "Magazijn de Leeuw", ubicada en Vijgendam 7 según el directorio de 1894. Mapas de 1909‑1910 y fotografías de 1911 confirmaron la coincidencia.
Otro caso: el pastel "Invitado"
Este pastel había sido relacionado con varias plazas del este de la ciudad. La experta Anna Wagner lo situó inicialmente en Eikenplein, pero Gerlagh encontró que la composición de la fachada coincidía con la zona de Dapperplein, donde sólo allí aparecen tres casas estrechas de dos ventanas, tal como se ve en la obra.
Sirvientas en los canales
En varias pinturas aparecen sirvientas caminando por un canal, sin que se conozca el canal exacto. Comparando las fachadas con la Guía de los canales de Ámsterdam de Tim Killian, Gerlagh redujo las posibilidades a seis y, al revisar el archivo fotográfico municipal, identificó la Leidsegracht gracias a una puerta roja y una verde con una franja característica.
Puentes y muros de Brouwersgracht
Una serie de dibujos muestra dos puentes consecutivos y muros sin ventanas. Tras comparar con fotografías de la época, Gerlagh determinó que la vista corresponde a la Brouwersgracht, vista desde el puente al inicio de la Herengracht hacia la Keizersgracht. Otro dibujo con un puente convexo y una pared de ladrillo descubrió su ubicación en la esquina de Herengracht 2 con Brouwersgracht, apoyándose en fotos de Jacob Olie (c. 1900).
Trabajos pendientes
La publicación del libro cierra una fase de la investigación, pero quedan preguntas sin respuesta. Por ejemplo, las representaciones nocturnas de salones de baile en la Zeedijk no pueden ubicarse con precisión porque los directorios de la época no listan esos locales y los archivos policiales ya no conservan los informes necesarios.
En resumen, la labor de Bert Gerlagh demuestra que los títulos de las obras de Israels son una pista incierta y que la investigación profunda puede corregir décadas de errores de atribución.
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