historia historica

El cubo de Rubik del nacionalismo europeo

Joep Leerssen recibió el Premio Spinoza en 2008 – el equivalente holandés del Nobel – por sus aportaciones innovadoras a los Estudios Europeos, al nacionalismo cultural y a la imagología, la disciplina que estudia los estereotipos nacionales. Cuatro años después, Kennislink se pregunta: ¿qué ha hecho con el premio y qué nuevos conocimientos ha generado su investigación?

Los estereotipos nacionales y la imagología

Los holandeses son sobrios, los alemanes profundos y sin humor, y los franceses orgullosos y frívolos. Son ideas que, verdaderas o no, están muy arraigadas. La imagología investiga esas imágenes y, sobre todo, cómo la literatura les da forma.

Quien luego utiliza esos estereotipos con fines políticos se convierte en un nacionalista. Leerssen, profesor de Literatura Europea Moderna en la Universidad de Ámsterdam, estudia cómo esos estereotipos influyen en el nacionalismo cultural y político.

Una nueva perspectiva del nacionalismo europeo

Su investigación sugiere que, porque los pueblos europeos se han caracterizado mutuamente durante siglos, en el siglo XIX surgió una forma típicamente europea de nacionalismo político. Descubrió que el nacionalismo flamenco, finlandés o vasco comparte rasgos que no aparecen en los movimientos nacionalistas de América del Sur o Asia.

Con el Premio Spinoza – 2,5 millones de euros para investigación – Leerssen lanzó un ambicioso proyecto europeo para conectar a científicos de toda la región que trabajaban en el tema, superando la barrera del idioma.

Red de expertos y futuro proyecto digital

¿En qué punto está la investigación cuatro años después?
"Muy avanzado. He creado una red de entre quinientos y setecientos investigadores. Organizamos talleres, compartimos datos y ahora cada uno invita al otro a colaborar."

¿Cuál es el siguiente paso?
"Construir una enciclopedia digital que mapee los fenómenos del siglo XIX – antes vistos como ruido de fondo cultural – como un fenómeno europeo común. El proyecto ya está en marcha."

Descubrimientos sobre la simultaneidad del nacionalismo

Leerssen observó que, en el siglo XIX, los movimientos nacionalistas surgieron casi al mismo tiempo en regiones muy distintas, desde Escocia y Valonia hasta Bulgaria y Rusia. Propone explicar esa simultaneidad como la difusión de ideas a través de la literatura y la correspondencia, comparándola con la propagación de un virus.

La red de contactos – de 500 a 700 personas – actuó como un "think‑tank" informal donde ideas, revistas y congresos se difundían rápidamente.

Los nodos centrales de la red

Solo unas diez figuras fueron los nodos clave, entre ellos el novelista escocés Walter Scott y el bibliotecario esloveno Jernej Kopitar, quien conectó a muchos intelectuales en Viena.

Desde esa pequeña red se pueden explicar fenómenos tan diversos como la independencia de Albania frente a la falta de autonomía de Frisia o Provenza.

El nacionalismo como cubo de Rubik

Leerssen compara el estudio del nacionalismo del siglo XIX con un cubo de Rubik: piezas culturales, políticas y lingüísticas que deben encajar. Conocer cómo una idea pasa de una novela a una ópera, o de una pintura a una escultura, permite “armar” el cubo.

Todos los nacionalismos europeos comparten la creencia de que lengua y cultura son el ADN de la nación; la delimitación de fronteras a menudo siguió a la de los dialectos, generando conflictos (holandés‑flamenco, alemán‑danés, macedonio‑búlgaro, etc.).

La visión europea de la semejanza

En el siglo XIX surgió la idea de que, si cada nación tenía su propio Estado‑nación, desaparecerían las guerras y Europa podría convertirse en una gran familia, quizás una "Estados Unidos de Europa". Esa visión influyó en la creación de la Sociedad de Naciones en 1918 y, más tarde, en la Unión Europea, aunque Leerssen advierte que la UE no pretende ser un Estado‑nación.

Según él, conceptos como el "Europa fortaleza" de Hitler son reminiscencias de una tradición que busca proteger a Europa de amenazas externas.

Conclusiones y próximos retos

Leerssen considera que la cartografía de la red de intelectuales y sus ideas ha cumplido el objetivo del Premio Spinoza. Ahora busca difundir los resultados y dialogar con especialistas de nacionalismos en antiguas colonias europeas de Asia, América y África.

Instituciones como la London School of Economics, líder en estudios de nacionalismo político, están interesadas en los orígenes culturales que él ha puesto de relieve.

Lee más

Publicación anterior
Publicación siguiente