historia historica

La pilarización es un mito

Los Países Bajos a menudo se describen como una nación construida sobre pilares: protestantes, católicos, liberales y socialistas vivirían en mundos ideológicos aislados. Sin embargo, según un estudio reciente, esa visión es más un mito que una realidad. El historiador Peter van Dam sostiene que la pilarización nunca existió tal como se ha narrado.

El término "pilarización" se ha usado de forma exagerada, incluso en debates actuales sobre el sistema de radiodifusión. Decir que la radiodifusión sigue siendo pilarizada es, en realidad, una referencia desfasada a una supuesta sociedad dividida que ya no tiene fundamento.

El sistema de radiodifusión actual se basa en la legislación de los años sesenta, cuando se introdujo la regla de asignar tiempo de emisión según el número de afiliados. Desde 1930, cuatro asociaciones (AVRO, KRO, NCRV y VARA) recibían cada una el 20 % del tiempo; la reforma de 1965 cambió ese esquema y permitió la aparición de nuevas emisoras como Tros y Evangelische Omroep.

Acusar que el sistema está pilarizado suele ser más una estrategia polemical que un análisis riguroso. La palabra se ha convertido en una herramienta para señalar lo "anticuado" y, de paso, justificar una crítica.

No es un fenómeno exclusivo

La versión tradicional divide a la sociedad holandesa (finales del XIX‑1960) en cuatro pilares: católico, protestante, socialista y liberal. Cada pilar agrupaba iglesias, partidos políticos, sindicatos, periódicos y otras asociaciones de la misma orientación ideológica.

Sin embargo, la realidad era mucho más heterogénea. Los supuestos pilares no tenían estructuras comparables; los protestantes estaban tan fragmentados que ni siquiera constituían una columna coherente. Liberales y socialdemócratas, a menudo católicos o protestantes, se oponían activamente a redes cerradas basadas en la filosofía. Además, grupos como judíos, comunistas y organizaciones interconfesionales quedaban fuera de este esquema.

La existencia de redes basadas en la afinidad ideológica sí fue relevante, pero no tan dominante como se suele afirmar. Tampoco es un fenómeno exclusivamente holandés: historiadores como Ivo Schöffer y Hans Righart han señalado pilares católicos en Bélgica, Suiza, Austria y Alemania, y el sociólogo belga Staf Hellemans ha demostrado que estructuras similares aparecían en gran parte de Europa a finales del siglo XIX.

El "Hotel Pays‑Bás"

Los sociólogos también han advertido que la pilarización nunca capturó a toda la sociedad neerlandesa. Desde los años 50, académicos como Jakob Kruijt y Jacques van Doorn analizaban el fenómeno con la intención de deshacerse de él. Van Doorn lo comparó con un sistema autoritario; Kruijt describió a los Países Bajos como "un hotel bajo cuyo techo vivimos juntos, pero aislados en habitaciones separadas".

Esta visión crítica ya se escuchaba antes de la guerra. En 1945, el ministro de Educación, Artes y Ciencias Gerard van der Leeuw escribió: "Ya hemos tenido suficiente de los pilares; esas columnas ya no sostienen un techo común".

Así, el término se utilizó como arma retórica: los críticos caricaturizaban la sociedad para atacarla, mientras sus defensores lo empleaban para subrayar unidad y solidez.

Política de pacificación

El mito de la pilarización alimentó la expectativa de una "despilarización" radical en los años 60. Arend Lijphart, en su estudio "Pillarization, pacification and change in Dutch politics" (1968), describió una "política de pacificación" entre élites de los supuestos pilares, que desde 1917 negociaban acuerdos constitucionales (p. ej., la cuestión escolar y el sufragio) mediante intercambios discretos y mutuo beneficio.

Lijphart observó que, a finales de los sesenta, la pasividad ciudadana disminuía y los conflictos políticos eran más difíciles de resolver, lo que indicaba el desgaste del orden pilarizado. Sin embargo, la transformación no fue abrupta: la individualización, secularización y politización produjeron cambios graduales, no una ruptura total. Las comunidades siguieron existiendo, aunque menos cohesionadas, y la religión mantuvo una presencia aunque menos dominante.

Incluso en la década de 1980, Hans Daalder señaló que algunos de los antiguos "reglas del juego" volvían a aparecer, aunque bajo nuevas formas.

El mito seductor

Desde los años 80, historiadores cuestionan la utilidad del concepto de pilarización. Un estudio amplio de la Universidad de Ámsterdam (Hans Blom y Piet de Rooy) advirtió que cualquier debate serio necesita una definición clara del término; de hecho, De Rooy propuso eliminarlo.

Aunque los expertos revisan el concepto, el público sigue usando "pilarización" y "despilarización" como atajos narrativos para interpretar la actualidad. Esta simplificación favorece una visión caricaturesca que dificulta el debate público, ya que quien etiqueta algo como "pilarizado" lo vuelve obsoleto y fácil de atacar.

El mito persiste porque ofrece una imagen ordenada y armoniosa del pasado, y se ha entrelazado con la idea de que los Países Bajos son únicos. Es hora de sustituir esa visión simplista por descripciones más matizadas de la historia holandesa.