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La historia de los infames juicios de brujas de Pendle, Lancashire

Los juicios de brujas de Salem son los más conocidos, pero en el siglo XVII, en el condado inglés de Lancashire, se desató una persecución aún más sorprendente. En el distrito de Pendle, diez personas fueron ejecutadas tras la acusación de una niña de apenas nueve años: Jennet Device.

La historia comienza en Pendle Hill, Lancashire

La historia de los infames juicios de brujas de Pendle, Lancashire

En una época de superstición extrema, el miedo a la brujería podía convertir cualquier conflicto en un escándalo mortal. El verdadero detonante de esta tragedia fue Jennet Device, una niña ilegítima que vivía con su madre, sus dos hermanos y su abuela. Sin embargo, la cadena de acontecimientos no parte de ella, sino de su hermana mayor, Alizon Device.

Los primeros arrestos

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En 1612, Alizon se cruzó con el mercader John Law en el camino y, al pedirle unos alfileres, fue rechazada. En un arrebato de ira, lanzó una maldición contra él; poco después, Law cayó al suelo, supuestamente víctima de un derrame cerebral. En la mentalidad de la época, ese suceso se interpretó como obra de la magia negra.

Las autoridades arrestaron a Alizon bajo sospecha de brujería. Durante el interrogatorio, ella señaló a la anciana conocida como “Old Mother Chattox” y a su hija Anne. Cuando estas fueron detenidas, también acusaron a la abuela de Jennet, conocida como “Old Demdike”. Ambas confesaron bajo presión, pues eran consideradas “mujeres astutas”, curanderas y supuestas brujas.

Old Demdike y Old Mother Chattox

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Las llamadas “mujeres astutas” eran curanderas, parteras y, a veces, practicantes de la magia popular. En un contexto donde cualquier conocimiento de hierbas podía ser tachado de brujería, sus confesiones resultaron casi inevitables.

Old Demdike

Según la tradición, Demdike era una anciana que había ejercido la “brujería blanca” durante unos cincuenta años en el bosque de Pendle. Los relatos populares la describen como una agente del Diablo, capaz de lanzar maldiciones a quien la ofendiera.

Old Mother Chattox

Chattox, también anciana y casi ciega, era vista como la antítesis de Demdike: una bruja peligrosa que, según los rumores, causaba más daño que beneficio. Ambas competían por clientes y su rivalidad alimentó aún más las sospechas.

Hoy sabemos que la mayor parte de estas historias son exageraciones; lo que en aquel entonces se llamaba “brujería” era, en gran medida, conocimiento herbal y de parto.

El plan de los magistrados

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Con las cuatro mujeres ya en prisión, los magistrados buscaban más pruebas. Un domingo, notaron que Alizon y su madre Elizabeth no asistían a la iglesia. Al investigar, descubrieron una reunión en la que el hijo de la familia, James, había robado una oveja. Ese hecho fue interpretado como un posible rito satánico.

James y Elizabeth fueron arrestados junto con los asistentes a la reunión. James acusó a su madre y también a la familia Nutter, de posición social más alta y sospechosamente católica, lo que aumentó la tensión.

El “Manual del cazador de brujas” del rey James VI & I

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En 1597, el rey James VI de Escocia (más tarde James I de Inglaterra) publicó “Daemonology”, un tratado que describía cómo identificar y juzgar a las brujas. El libro legitimó la persecución de menores y mujeres, permitiendo que testimonios infantiles, como el de Jennet, tuvieran peso legal.

¿Por qué el rey James temía tanto a las brujas?

Tras una serie de tormentas que casi ahogan a la familia real en 1590, James creyó que una conspiración de brujas estaba detrás de los desastres. Su obsesión se reflejó en la legislación que aceptaba testimonios de niños y mujeres como evidencia suficiente para condenas.

El juicio de la madre de Jennet

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Durante el juicio, Elizabeth Device se mostró visiblemente alterada y protestó en voz alta cuando supo que su hija la acusaría. Fue expulsada del tribunal para que Jennet pudiera declarar sin interrupciones.

¿Qué declaró Jennet?

Sentada en un banco, Jennet afirmó con total serenidad: “Mi madre es bruja, lo sé. He visto su espíritu como un perro marrón llamado Ball, que ella utilizó para matar”. Su testimonio condujo a la condena y ejecución de nueve personas, entre ellas sus hermanos y su madre. Old Demdike había muerto en prisión antes de que comenzara el juicio.

Las motivaciones de Jennet siguen siendo un misterio: presión de los inquisidores, supervivencia como niña ilegítima, o simplemente incomprensión de lo que se le pedía. Lo que es indudable es que su declaración provocó la muerte de diez personas en 1612.

Otro testigo infantil

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El relato de Edmund Robinson

Diez años después, Edmund Robinson, de diez años, contó a su padre una historia fantástica sobre dos perros que se transformaron en una mujer y un semental, llevándolo a una casa habitada por brujas que producían comida de la nada.

Consecuencias

El padre de Edmund intentó extorsionar a los vecinos para que no fueran señalados como brujas. Entre los acusados estaba la familia de Jennet, pero para entonces el rey Carlos I mostraba escepticismo frente a los juicios de brujas. Las autoridades realizaron exámenes físicos a los acusados en busca del “signo del diablo”; al no encontrarlo, fueron liberados.

El destino de Jennet Device

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Como mendiga sin recursos, Jennet no pudo pagar los costos de su detención y probablemente murió en la cárcel, al igual que su abuela. No se conservan registros claros de su fallecimiento.

Su caso inspiró al escritor Thomas Potts, autor de “The Wonderful Discovery of Witches in the County of Lancaster”, que, junto con “The Country Justice”, alimentó la histeria que más tarde alcanzó a Salem, donde niños acusaron a vecinos y diecinueve personas fueron ahorcadas.

Conclusión

Los juicios de Pendle demuestran cómo el miedo irracional y la manipulación de testimonios infantiles pueden desencadenar tragedias. La mezcla de hechos y ficción, impulsada por la persecución oficial, dejó una huella que se extendió a otros continentes y siglos.