No existió una figura histórica llamada “Edgar” que mereciera ser rey en la Inglaterra anglosajona. El rey Edgar, conocido como el último monarca anglosajón, gobernó entre 959 y 975.
Reinado de Edgar
Durante su mandato, Edgar consolidó el poder real, promovió la reforma eclesiástica y reforzó la unidad del reino. Su reinado es recordado como una época de relativa estabilidad.
Sucesión
Al morir Edgar en 975, le sucedió su hijo Eduardo el Mártir. Eduardo fue asesinado en 978 por un seguidor de su madrastra, la reina Ælfgifu (también conocida como Aelfthryth).
Tras la muerte de Eduardo, el trono pasó al medio hermano de Eduardo, Æthelred el Desprevenido, quien se convirtió en rey.