Contexto histórico
En 2020 la mayoría de los historiadores coincidían en que la Junta de los Coroneles (1967‑1974) había sido una fuerza tan cobarde como peligrosa para Grecia.
El Comité Asesor Legislativo
Una investigación de News24/7 en los archivos de actas del "Comité Asesor Legislativo" del Parlamento reveló que, en un solo debate cotidiano, se podían observar las mismas crisis de grandeza que caracterizaban a los dictadores. El protagonista era Stylianos Pattakos, vicepresidente del gobierno.
Origen del Comité
En el marco de la supuesta "liberalización" del régimen, el dictador Georgios Papadopoulos anunció el 10 de abril de 1970 la creación del Comité Asesor. Se pretendía que sustituyera al Parlamento y elaborara legislación, pero en realidad era una mera fachada: sus miembros estaban controlados directa o indirectamente por la Junta, ya sea nombrados por el gobierno revolucionario o elegidos por organizaciones laborales bajo su dominio.
La reunión del 8 de marzo de 1972
El miércoles 8 de marzo de 1972 se debatió el Decreto Legislativo sobre la regulación de la remuneración y condiciones laborales del personal estatal de derecho privado. Además de los comisionados, asistieron seis ministros, encabezados por el vicepresidente y general de brigada Stylianos Pattakos.
El episodio quedó registrado porque Pattakos interrumpió al presidente del Comité, el jurista Apostolos Vogiatzis, quien había aludido a una "mala administración" del Estado.
Intervención de Pattakos
Pattakos, sin formación jurídica, utilizó la ocasión para exhibir su autoritarismo verbal, recordando a los presentes que, pese a la aparente "liberalización", el régimen seguía siendo absolutista y dictaba: "nosotros decidimos y ordenamos".
Tras una larga discusión sobre los artículos del decreto –principalmente sobre la desigualdad salarial de los funcionarios públicos, tema clave porque la corrupción era endémica en la Junta– Pattakos pidió la palabra.
Como mano derecha de Papadopoulos, Pattakos quería indagar la supuesta "mala administración" señalada por Vogiatzis. En lugar de buscar consenso (las tensiones entre Vogiatzis y el ministro de Economía G. Carter eran evidentes), el general adoptó un tono autoritario:
"Señor Vogiatzis, le ruego que reduzca el tono del ataque contra el señor Subsecretario, que en mi opinión no ha dicho nada".

Vogiatzis respondió que no había atacado, pero Pattakos insistió:
"Lo sé, pero el tono de su voz sugiere un ataque al Subsecretario". Así, el vicepresidente pretendía definir el estilo de cada intervención según su propio gusto.
Luego, Pattakos exigió que se explicara la frase sobre la "falta de buena administración":
"Me gustaría que aclarara esa expresión, si se ha comprendido bien".
El concepto de Estado
El general lanzó una larga diatriba en la que Vogiatzis intentó aclarar que la crítica no era personal, sino una observación histórica válida. Pattakos no lo comprendió y afirmó:
"La filosofía de cada proyecto pertenece al Estado, no a las opiniones de ningún otro organismo o individuo. Nadie tiene derecho a acusar al Estado". Con esas palabras, la separación de poderes y la noción de democracia quedaron fuera de juego.

Pattakos siguió reprimiendo a Vogiatzis, acusándolo de estar "irritado" y recordándole que no podía criticar al ministro porque, según él, eso equivalía a un ataque al propio Estado.
Vogiatzis, reconociendo haber sobrepasado los límites impuestos, intentó calmar la situación hablando de un "malentendido", pero mantuvo su postura sobre la disparidad salarial.
El general respondió que no aceptaba la acusación de una mala administración porque, según él, no la comprendía.
El debate se vuelve absurdo
Vogiatzis, intentando irritar a Pattakos, comentó que a menudo las decisiones del Tribunal Supremo no se ejecutan. Pattakos replicó:
"¡Probablemente serán inaplicables!"

En medio del intercambio, intervino Nikos Mertzos, periodista y ex presidente de la Sociedad de Estudios Macedonios. En 2017, la Asociación de Combatientes de la Resistencia en el Exilio había impedido que el presidente Prokopis Pavlopoulos lo condecorara.
Mertzos afirmó que el Estado no había sido acusado de mala administración. Pattakos respondió que no existía un "parlamento de la vieja era" y que la Revolución cubría al Estado, negándole a cualquier crítico el derecho a opinar.

El presidente interino I. Xidopoulos intervino para aclarar que el Comité era meramente consultivo y que, por tanto, la crítica estaba excluida por diseño.
La discusión culminó con una disculpa de Xidopoulos dirigida a Pattakos, quien insistió en que el cuerpo no era sucesor del Parlamento anterior y que su función era completamente distinta. Así, la democracia quedó enterrada en el suelo del Parlamento.