Una hora después de la medianoche del 2 al 3 de febrero de 1959, un Beechcraft Bonanza B35 de cuatro plazas despegó de Mason City, Iowa, en medio de una fuerte nevada con destino a Moorhead, Minnesota. A bordo, además del piloto, viajaban tres jóvenes estrellas del rock: Buddy Holly, Ritchie Valens y J.P. "The Big Bopper" Richardson. Minutos más tarde, el avión se estrelló contra el suelo a una velocidad de 270 km/h.
La investigación atribuyó el accidente a error humano y a las adversas condiciones meteorológicas. La muerte de los tres músicos sumió a la escena musical estadounidense en un profundo luto. Doce años después, el compositor neoyorquino Don McLean escribió "American Pie", un himno que popularizó la expresión "the day the music died" (el día que la música murió). Aunque la canción nunca menciona directamente a los tres artistas, su álbum homónimo está dedicado a Buddy Holly, ídolo adolescente de McLean.
CRONOLÓGIA DE LA TRAGEDIA

En noviembre de 1958, Buddy Holly terminó su relación con The Crickets y organizó una gira llamada "The Winter Dance Party" por los estados del medio oeste, programada para tres semanas. Lo acompañaban Waylon Jennings (bajo), Tommy Allsup (guitarra), Carl Bunch (batería), Ritchie Valens, J.P. "The Big Bopper" Richardson y Dion DiMucci con su grupo The Belmonts.
Holly firmó con General Artists Corporation (GAC) porque planeaba una gira europea y necesitaba dinero urgentemente: el manager de los Crickets, Norman Petty, había malversado los fondos y, además, Holly quería mudarse a Nueva York con su esposa embarazada, Maria Helena.
El tour comenzó el 23 de enero de 1959, pero la logística resultó desastrosa. GAC programó conciertos en ciudades distantes, obligando a los músicos a recorrer cientos de kilómetros cada día sin tiempo de descanso. Los caminos rurales del centro y oeste eran carreteras de tierra en mal estado, lo que convertía cada trayecto de 500‑700 km en una pesadilla de diez a doce horas.

Los autobuses, mayormente viejas furgonetas escolares modificadas, fallaban constantemente; en los primeros once días se cambiaron cinco unidades. Además, la calefacción era rudimentaria, mientras las temperaturas oscilaban entre -6 y -38 °C, provocando que varios integrantes contrajeran gripe y que el baterista Carl Bunch sufriera congelación.
El 2 de febrero, la banda llegó a Clear Lake, Iowa, para tocar en el Surf Ballroom. Exhausto, Buddy Holly decidió alquilar un avión privado para volar a Moorhead, Minnesota. El piloto era el joven de 21 años Roger Peterson, que no estaba certificado para volar bajo reglas de vuelo por instrumentos (IFR), lo cual sería fatal en la densa niebla y ventisca.
EL COMPARTIR DE LA ALEGRÍA

El avión tenía cuatro asientos. Dos fueron ocupados por el piloto y Holly. Los dos restantes se asignaron por azar y por necesidad. Waylon Jennings, que inicialmente iba a volar, renunció al pagar 36 dólares (equivalente a unos 250 euros actuales) y cedió su lugar a Richardson, quien tenía gripe y quería evitar el largo viaje en autobús.
Cuando Holly se enteró de que Jennings no viajaría, bromeó: "Espero que su viejo autobús se congele", a lo que Jennings replicó: "Pues yo espero que su viejo avión se estrelle". Esa frase persiguió a Jennings durante el resto de su vida.
Ritchie Valens, temeroso de volar, suplicó a Allsup cederle su asiento; el guitarrista accedió. Un DJ local, Bob Hale, lanzó una moneda y Valens ganó el puesto, exclamando: "Es la primera vez en mi vida que gano algo". Así, el Bonanza quedó con sus cuatro víctimas y el reloj del desastre comenzó a contar.
EL ACCIDENTE Y LAS MUERTES

Roger Peterson despegó a las 12:55 a.m. de la pista 17 bajo una intensa nevada y fuertes vientos. En pocos minutos perdió la referencia de altitud al fallar uno de los instrumentos críticos. Sin un punto de referencia visual, mantuvo un ángulo de descenso inadecuado y, a 270 km/h, el avión se estrelló contra un campo, impactando primero con el ala derecha y arrastrándose unos 160 m antes de detenerse junto a una cerca de alambre.
La mañana siguiente, el propietario del aeropuerto, Hubert Dwyer, que había intentado sin éxito contactar al piloto, tomó un Cessna 180 y localizó los restos a diez kilómetros al noroeste del aeródromo. Los cuerpos de Holly y Valens estaban junto al fuselaje; el de Richardson había sido arrojado más allá de la cerca; el piloto falleció dentro de la cabina. El examen forense determinó muerte instantánea para los cuatro ocupantes. La investigación señaló error humano del piloto y fallo del instrumento como causas principales.
DESPUÉS DE LA TRAGEDIA

Maria Helena, la esposa embarazada de Holly, se enteró del accidente por la televisión y poco después sufrió un aborto espontáneo; ni siquiera asistió al funeral. A raíz de este suceso, en EE. UU. se estableció que los nombres de las víctimas no se divulgarían en los medios hasta que sus familias fueran notificadas.
Aunque el desastre fue devastador, la gira "The Winter Dance Party" continuó. El joven Bobby Vee, de 15 años, sustituyó a Holly en la presentación de Moorhead, y Jennings asumió la voz principal durante las dos semanas restantes. Los funerales se realizaron en Texas (Holly y Richardson), California (Valens) e Iowa (Peterson).
LAS TRES ESTRELLAS

Buddy Holly (1936‑1959) nació en Lubbock, Texas. Fue pionero del rock & roll, fusionando country y rhythm‑and‑blues. Su estilo influyó en los Beatles, los Rolling Stones, Bob Dylan y muchos más. Entre sus mayores éxitos destacan "That’ll Be the Day" y "Peggy Sue".
Ritchie Valens (1941‑1959) de origen mexicano, nació en Los Ángeles. Considerado el padre del chicano rock, adaptó ritmos latinos al rock & roll. Sus canciones más recordadas son "La Bamba" y "Donna".
J.P. "The Big Bopper" Richardson (1930‑1959) fue DJ, compositor y cantante de rockabilly. Su mayor éxito fue "Chantilly Lace"; también popularizó el término "rock‑and‑roll" en la radio.
"AMERICAN PIE" (1971)

En noviembre de 1971, Don McLean lanzó el álbum American Pie. La canción que da título al disco, con una duración de 8 min 42 s, se convirtió en un himno folk que relata, en forma simbólica, la muerte de Holly, Valens y Richardson y la transformación cultural de EE. UU. desde los años 50 hasta principios de los 70. McLean nunca explicó sus letras, afirmando que son poesía y no están sujetas a análisis.
La canción ha generado innumerables interpretaciones; sin embargo, su núcleo es el recuerdo del 3 de febrero 1959, el día que, según la propia frase del estribillo, "the music died".