La temporada 1987‑88 sigue siendo la más vibrante que haya visto el fútbol griego. Cuando todo terminó, el caso de Giorgos Koskotas había sacudido a la Olympiakos, los hermanos Vardinogiannis fueron acusados de agredir a funcionarios del OAKA y el AEK denunció un intento de soborno en la Copa contra el Olympiakos. El final de la Copa, decidido por penales a favor del Panathinaikos, quedó marcado como el "derby del odio".
El sueño de Larissa
Sin embargo, nada se comparó con la epopeya de AEL (Athlitiki Enosi Larissa). El club se convirtió en el único equipo provincial en alzarse con el campeonato griego, pero su camino estuvo plagado de polémicas. El delantero búlgaro Georgi Chigov dio positivo por una sustancia prohibida en el partido contra el Panathinaikos. Según la normativa de la época, el equipo debía perder cuatro puntos.
Los aficionados de Larissa protestaron en masa, el gobierno PASOK se alarmó y el subsecretario de Deportes, Sifis Valyrakis, modificó la legislación: en casos de dopaje, la sanción recaería exclusivamente sobre el jugador, no sobre el club. Así, los cuatro puntos fueron devueltos a AEL, que siguió su camino hacia el título.
El papel de Andreas Papandreou
Según testigos, el propio Andreas Papandreou fue advertido por el ministro George Lianis de que la situación en Larissa podía desbordarse. Lianis, junto a Costas Hardavelas y Yiannis Dimaras, realizó una emisión de emergencia del programa "Reporteros" titulada "Rebelión de la llanura". Otros sostienen que el caso de dopaje del delantero uruguayo Diego Aguirre, de la Olympiakos, facilitó la rápida modificación de la normativa.
El día del juicio
El 16 de marzo de 1988, el árbitro deportivo confirmó la suspensión de dos años para Chigov y la restitución de dos puntos al Panathinaikos. La noticia se escuchó en todas las radios de Larissa; campanas de iglesias resonaron, y miles de aficionados inundaron las calles, bloqueando la autopista nacional durante 24 horas. El periodista Sotiris Kellas recuerda: "Todo Larissa se sintió agraviado y salió a defender a su equipo".
La intervención de Valyrakis
El viernes anterior, Valyrakis había declarado que el gobierno no intervendría en la justicia deportiva. Al día siguiente, sin embargo, aprobó una reforma del artículo 32 del reglamento, estableciendo que solo el jugador sería sancionado por dopaje. Además, impulsó la creación del Comité de Control Antidopaje (ESCAN), aunque la prensa criticó duramente la medida.
El desenlace y el legado
Con los cuatro puntos recuperados, AEL culminó la temporada con 43 puntos, tres más que el segundo clasificado, la AEK. La victoria se celebró como un "Killeler deportivo" en toda Tesalia, recordado como el momento en que una afición provincial venció al poder central. Incluso la Olympiakos, pese al caso de dopaje de Aguirre, terminó en la octava posición, lejos de los puestos de descenso.
Hoy, treinta años después, el exdelantero Chigov sigue defendiendo su inocencia, alegando que la sustancia detectada (codeína) provino de un tratamiento para un resfriado y no tenía efecto dopante. La historia sigue viva en los archivos fotográficos de Giannis Filéris y en la memoria de los que vivieron aquel crisol de fútbol, política y pasión.