El 16 de marzo de 1978, poco después de las 9 a.m., un grupo de las Brigadas Rojas emboscó al ex primer ministro italiano Aldo Moro en el centro de Roma, asesinó a su comitiva y lo secuestró. Tras 54 días de negociaciones infructuosas y la certeza de que sus exigencias no serían satisfechas, los secuestradores lo asesinaron el 9 de mayo.
Las Brigadas Rojas
Tras los movimientos de 1968, Italia vivió una profunda transformación política. Jóvenes revolucionarios ingresaron a grandes fábricas (Siemens, Pirelli, IBM) para acercarse al proletariado, organizarse de forma autónoma y rechazar la influencia de los sindicatos y del Partido Comunista Italiano (PCI). En 1969 el colectivo político‑metropolitano, surgido de la lucha obrera en IBM, introdujo la idea de la lucha armada; un año después, en noviembre de 1970, las Brigadas Rojas publicaron su "Anuncio Nº 1" dirigido a los capataces de Pirelli en Milán. Así nació la organización, fundada por Alberto Franceschini, Renato Curcio y su esposa Margherita Cagol.
El "grupo de Trento" (Curcio y Cagol) provenía del Departamento de Sociología de la Universidad Católica de Trento, mientras que el "grupo Rezzo‑Emilia" (Franceschini) estaba formado mayormente por exmiembros de la Federación Juvenil Comunista Italiana (FGCI). Sus primeras acciones consistieron en sabotajes a fábricas.
En junio de 1974 perpetraron sus primeros asesinatos, matando a dos miembros del Movimiento Social Italiano (MSI) en Padua. Ese mismo año, Curcio y Franceschini fueron arrestados gracias a la información de Silvano Girotto, un ex monje infiltrado. Curcio fue liberado brevemente por una compañera (plan de Margherita Cagol) pero recapturado días después; ambos fueron condenados a 18 años.
A partir de 1974 la organización se expandió por el norte de Italia y cambió su modus operandi: secuestros de políticos e industriales y robos a bancos. En 1975 la policía descubrió la granja donde mantenían al industrial Valerio Gancia; en el enfrentamiento murieron dos carabineros y Margherita Cagol, quedando Mario Moretti como el líder dominante.
Las Brigadas Rojas lograron una estrecha relación con el mundo obrero y con el PCI, que sirvió como principal fuente de reclutas. El "compromiso histórico" entre la Democracia Cristiana (DC) y el PCI (1976) atrajo a jóvenes comunistas desilusionados, que adoptaron el símbolo "P 38" (el cañón de un revólver) como emblema del movimiento.
Sin embargo, la violencia desenfrenada generó una crisis estructural que culminó con el caso Moro.
Aldo Moro (1916‑1978)
Aldo Romeo Luigi Moro nació en 1916 en Maglie, provincia de Lecce. Hijo de inspector escolar y maestra, estudió Derecho en Bari, donde más tarde se convirtió en profesor de filosofía del derecho y derecho penal.
En 1935 se afilió a la Federación Universitaria Católica Italiana (FUCI), presidió la organización entre 1939‑1942 y, durante la Segunda Guerra Mundial, se alistó en el frente. En 1943 fue uno de los fundadores de la Democracia Cristiana (DC), integrándose a su ala izquierda.
Tras la guerra, se casó con Eleonora Chiavarelli y tuvo cuatro hijos. Fue vicepresidente de la DC (1946), diputado desde 1948 hasta su muerte y ocupó varios cargos ministeriales, entre ellos Secretario de Estado de Asuntos Exteriores (1948‑1950) y Ministro de Educación (1958), donde introdujo la educación cívica.
En 1963 fue elegido secretario general de la DC. En 1963‑1968, como presidente del gobierno, impulsó reformas sociales: becas para estudiantes de bajos recursos, ampliación de la seguridad social, la "Legge Ponte" de 1967 (normas de vivienda y medio ambiente) y la obligatoriedad de la educación preescolar pública.
Tras la caída de su primer gobierno, volvió a ser presidente del Consejo en 1974, formando una coalición con la República Italiana y el apoyo externo del PSI y PSDI. Su segundo mandato (1974‑1976) continuó con reformas de pensiones y salud, y mantuvo una estrecha relación con el líder comunista Enrico Berlinguer, sentando las bases del "compromiso histórico".
La teoría del secuestro
El acuerdo entre la DC y el PCI alarmó a los jóvenes comunistas y, sobre todo, a las Brigadas Rojas, que vieron al gobierno como el principal opresor del pueblo italiano. Su objetivo era secuestrar al máximo dirigente de la DC para frenar la entrada de comunistas en el gobierno. Inicialmente también planearon secuestrar a Giulio Andreotti, pero descartaron la idea por la fuerte protección policial.
El secuestro de Aldo Moro (16/3/1978)
Las Brigadas Rojas prepararon la emboscada en la Via Mario Fani, cerca del Estadio Olímpico. A las 8:45 a.m. se posicionaron cuatro vehículos: un Fiat 128 con placa diplomática conducido por Mario Moretti, otro Fiat 128 con Alvaro Lozzacono y Alessio Casimiri, un tercer Fiat 128 con Barbara Balzerani y, finalmente, un Fiat 132 con Bruno Seghetti.
Moro salió de su domicilio a las 9:00 a.m. en un Fiat 130 azul, conducido por Domenico Ricci, con su jefe de seguridad Oreste Leonardi. Tras la entrada de su coche en la Via Mario Fani, Rita Algranati, colaboradora de la organización, avisó con un ramo de flores y los terroristas intervinieron: Moretti bloqueó el vehículo frontalmente, Lozzacono lo detuvo por detrás y cuatro miembros armados con uniformes de Alitalia dispararon contra los guardias.
Se contabilizaron 91 disparos; 45 alcanzaron a los cinco escoltas, que murieron en el acto. Moro logró escapar del coche original y se refugió en el Fiat 132 de Seghetti, abandonado a pocos metros. Los guardias no llevaban armas; sus fusiles estaban guardados en los baúles, pues no esperaban un ataque.
Los últimos días de Moro
Durante los 55 días de cautiverio, Moro escribió 86 cartas dirigidas a dirigentes de la DC, a su familia y al Papa Pablo VI. Algunas llegaron a sus destinatarios; otras fueron halladas en los archivos de la organización en Milán.
El 22 de abril el Papa solicitó la liberación del político sin condiciones. Las Brigadas propusieron un intercambio de presos, pero la DC rechazó cualquier negociación, considerándola una legitimación de la violencia.
La ejecución (9/5/1978)
El 9 de mayo, tras una votación interna, las Brigadas decidieron ejecutar a Moro. Mario Moretti le disparó con una Walther PPK de 9 mm que se atascó, y continuó con una subametralladora Skorpion vz 61, hiriéndole los pulmones. El cuerpo fue depositado en un Renault 4 rojo, cubierto con una sábana roja, y abandonado en la Via Michelangelo Caetani, cerca del Tíber.
La autopsia situó la hora de la muerte entre las 9:00 y 10:00 a.m. Moro llevaba la misma ropa gris del día del secuestro, con manchas de sangre y restos de arena y vegetales en sus bolsillos.
Consecuencias
El asesinato de Moro marcó el comienzo del declive de las Brigadas Rojas. En los años siguientes, la mayoría de sus miembros fueron arrestados; ocho de los diez involucrados en el secuestro fueron condenados, entre ellos Mario Moretti, sentenciado a múltiples cadenas perpetuas. Algunas figuras escaparon al extranjero; otras, como Rita Algranati, permanecen prófugas.
El caso generó tres comisiones de crisis en el gobierno italiano, pero ninguna logró esclarecer totalmente los hechos. La opinión pública se volvió en contra de la violencia armada, y el movimiento perdió todo apoyo popular.