Athanasia Kriketou‑Samaris, conocida popularmente como “Agia”, nació en Manolada (Greción) y falleció el 20 de febrero de 2020. Desde mediados de la década de 1940 se proclamó “santa” tras afirmar haber recibido visiones de la Virgen María.
Visiones y primeros seguidores
Según su relato, la Virgen se le apareció en un destello y le habló en sueños. Para convencer a los vecinos mostró marcas rojizas en el pecho, que él interpretó como una cruz y una “P” de Panagia. Más tarde se descubrió que sufría de dermatografía, una condición que produce ronchas al rascar la piel.
Apoyo institucional y contexto político
En 1948, durante la guerra civil, el metropolitano de Ilia y autoridades locales asistieron a sus supuestas apariciones, utilizándolas como propaganda anticomunista. Athanasia fue invitada a ceremonias con militares, jueces y políticos, y llegó a recibir la visita del comandante de la Gendarmería de Pirgos.
Negocio y estilo de vida
Tras casarse con Spyros Kriketos en 1951, se mudó a Egaleo, donde reanudó los “mensajes” de la Virgen. Los seguidores le entregaban dinero, joyas y objetos de valor a cambio de favores, y la mujer fundó la asociación “Panagia i Faneromeni”. Con los recursos obtenidos adquirió una mansión, varios inmuebles y un Mercedes blanco, que mostraba como símbolo de su “santidad”.
Acusaciones de fraude y procesos judiciales
En 1960 fue denunciada por estafa, pero el tribunal de faltas consideró que se trataba de “estupidez colectiva” y la absolvió. Nuevas investigaciones en los años 70 y 80 revelaron irregularidades en el hogar de ancianos que gestionaba, falta de licencias y maltrato a residentes. En 1986, la Corte de Apelaciones, tras testimonios contradictorios, también la absolvió por falta de pruebas.
Patrimonio y legado
Los balances de la asociación mostraron ingresos de más de 5 millones de dracmas provenientes de pensiones y donaciones, mientras los gastos eran simbólicos. Se estima que el patrimonio de la fundación alcanzó varios millones de euros, incluyendo inmuebles, fábricas y una flota de taxis.
Fin de la saga
Athanasia sufrió varios ictus en sus últimos años y falleció en febrero de 2020, dejando tras de sí una fortuna controvertida y una historia que ilustra cómo la fe, el oportunismo y la política pueden entrelazarse.
La figura de “Agia” sigue siendo objeto de debate: para algunos, una charlatana que explotó la devoción popular; para otros, una mujer que supo aprovechar el clima social de la posguerra griega.