historia historica

Giovanni Battista Montini, luego Papa Pablo VI, según Fulvio de Giorgi

Entrevista con Fulvio de Giorgi

Esta semana conversamos con el profesor Fulvio de Giorgi, catedrático de Historia de la Pedagogía en la Universidad de Módena y Reggio Emilia. Es autor de varios libros, entre ellos Paul VI. The Pope of the Modern (Morcelliana, 2015), The Gray Republic. Catholics, citizenship, education for democracy (La scuola, 2016) y Monseñor Montini. Catholic Church and civilizations in the twentieth century (Il Mulino, 2012).

Montini: el italiano que más impactó la historia mundial del siglo XX

Si miramos la historia con una mirada secular, el italiano que tuvo la influencia más positiva a nivel mundial en el siglo XX fue Giovanni Battista Montini (1897‑1978). Su figura se sitúa en la misma escala que Gandhi, Martin Luther King o Mandela.

Formación en Lombardía y Brescia

Montini se formó en la región más moderna y dinámica de Italia, Lombardía, y su juventud transcurrió en el entorno católico de Brescia, donde su padre era una figura destacada. Ese entorno combinaba dos rasgos fundamentales:

  • Fuerte apego al papado, inspirado en el «mito» de León XIII y la Rerum Novarum, y participación en organizaciones intransigentes como la Opera dei Congressi (cercana a Toniolo).
  • Actitud abierta y conciliadora hacia la sociedad moderna, el Estado constitucional y la Italia unificada.

De esta dualidad nació la posición que mantuvo toda su vida: radicalismo intransigente de la fe combinado con diálogo conciliador en la apologética.

Influencia familiar

Su padre, el sacerdote Giorgio, líder laico católico de Brescia y cofundador del PPI junto a Sturzo, transmitió a Montini un fuerte anti‑fascismo y una comprensión profunda de la política. Fue cercano a De Gasperi durante los años oscuros de la dictadura fascista, cuando muchos políticos populares fueron perseguidos.

Compromiso con la intelectualidad católica y la resistencia al fascismo

Montini jugó un papel decisivo en la formación de jóvenes intelectuales católicos (primero en la FUCI y después en los Graduados Católicos), fomentando la primacía de la espiritualidad, la conciencia y la caridad intelectual. Su postura era apolítica pero, en la práctica, antifascista, pues en un régimen totalitario la única forma de ser apolítico era oponerse al fascismo.

Durante la Segunda Guerra Mundial

Se convirtió en la figura clave de la Iglesia católica y en la mano derecha del Papa Pío XII. Contribuyó a la recuperación organizativa y a la elaboración del Código Camaldoli, y apoyó la unidad política de los católicos dentro del partido democrático con un programa avanzado de justicia social. Gracias a su y al de Pío XII, la mayoría de los católicos se ancló en la democracia, influyendo decisivamente en la redacción de la Constitución italiana.

Conflictos en el Vaticano y el exilio a Milán

En el Vaticano surgió una pugna entre dos corrientes:

  • La línea montiniana‑francesa, que valoraba las experiencias intelectuales y sociales de los católicos franceses (Maritain, Mounier) y su visión de una Iglesia más abierta.
  • La línea roman‑española, que tomaba como modelo la España de Franco y defendía un papado centralizado y autoritario.

Con la llegada de la Guerra Fría, la corriente roman‑española prevaleció. Pío XII, ya enfermo, “exilió” a Montini a Milán, sin elevarlo al cardinalado, para impedir su participación en el cónclave de 1958. De haber sido elegido Siri en lugar de Roncalli, nunca habríamos tenido a Pablo VI.

Pablo VI y el Concilio Vaticano II

Los resultados del Concilio están estrechamente ligados al compromiso de Pablo VI. Si el Concilio se juzga negativamente, también lo sería su pontificado; si se considera un punto de inflexión histórico, su papado adquiere la misma importancia. Como historiador, de Giorgi sitúa a Pablo VI como el mayor papa contemporáneo.

Los últimos meses y el caso Aldo Moro

En los últimos meses de su pontificado, Pablo VI sufrió la pérdida de Aldo Moro, a quien apreciaba profundamente. Montini intentó, sin éxito, abrir canales que permitieran la liberación de Moro, secuestrado por las Brigadas Rojas. Los documentos aún son escasos, pero la muerte de Moro, inesperada en aquel momento, fue un duro golpe para el pontífice, que falleció pocos meses después.

Revaluación histórica y legado actual

Desde 1978 hasta 2013, la historiografía del Concilio se dividió entre quienes lo ven como una ruptura revolucionaria (exaltando a Juan XXIII y tildando a Pablo VI de traidor) y quienes defienden la continuidad eclesial (criticando los planteamientos de Montini, como la libertad de expresión). Esta dicotomía creó una “brecha” que relegó a Montini a la posición de un invierno entre dos primaveras (Juan XXIII y Juan Pablo II).

La beatificación de Montini y los estudios más equilibrados han permitido reconocer su aporte real. Además, en la vida eclesial contemporánea, el actual Papa Francisco se muestra como un neo‑Montiniano, retomando la visión conciliadora y social de Montini.