Ley 2042 y la prohibición de palabras extranjeras
El 23 de diciembre de 1940 el Senado y la Cámara de Fasci y Corporaciones aprobaron, mediante sus comisiones legislativas, la Ley n.º 2042 sobre materia lingüística. La norma establecía que “queda prohibido el uso de palabras extranjeras en la denominación de sociedades industriales, comerciales y actividades profesionales”. Los infractores podían ser condenados a hasta seis meses de prisión o a una multa de 5 000 liras.
Los inicios de la italianización
El proyecto de italianizar el idioma surgió con el gobierno de Mussolini. Desde 1923 se sancionaban los establecimientos que utilizaban un nombre extranjero cuando existía un equivalente italiano. Así, “coiffeur”, “bar” o “garage” estaban sujetos a impuestos adicionales, mientras que términos como “tram”, “rum” o “the” quedaban exentos.
Esta pugna, a menudo grotesca, buscaba reforzar la primacía nacional hasta en los actos más cotidianos: el idioma debía ser exclusivamente italiano, sin excepciones.
Starace y la imposición cotidiana del fascismo
El ascenso de Achille Starace al secretariado del Partido Nacional Fascista marcó la intensificación de la campaña. Entre sus medidas más recordadas están:
- El sustituto del apretón de manos –considerado “una suavidad anglosajona”– por el saludo romano, con el brazo elevado a 170 ° y los dedos juntos.
- El uso obligatorio del “tú” en lugar del formal “lei” tanto en la lengua hablada como escrita.
- La obligación de vestir uniforme los sábados, día de la “Fascist Saturday”, y en los festivos.
- La consigna de escribir “DUCE” siempre en mayúsculas.
- Una propuesta, rechazada por Mussolini, de cerrar toda carta privada con la fórmula “Viva il DUCE”.
El papel de Mussolini
Detrás de estas directrices estaba Mussolini, quien utilizaba a Starace como su brazo ejecutor. El Duce lo describió como “un idiota obediente”, el colaborador perfecto que nunca le eclipsaría. Por eso lo mantuvo ocho años al frente del secretariado, el cargo más duradero del régimen.
Mussolini encargó a la Real Academia Italiana un boletín con la “lista de palabras prohibidas”, alrededor de quinientos vocablos que debían ser sustituidos por sinónimos italianos. Así, en la mañana los italianos tomaban “brioche” en lugar de “croissant”, bebían “spumante” en vez de “champagne”, y los más acomodados asistían a “salones de baile” o “cafés‑concierto” mientras la mayoría veía “cinematógrafo” en lugar de “film”.
Campañas de purismo y ejemplos cotidianos
En 1932 el diario Gazzetta del Popolo de Turín lanzó una serie de 300 tarjetas diarias para “limpiar nuestro idioma de las malas hierbas extranjeras”. Las sanciones de 1935 y la salida de Italia de la Liga de Naciones sólo intensificaron la persecución lingüística, extendiéndose también a los territorios del nuevo Imperio.
Algunos casos ilustrativos:
- El Hotel Eden de Roma tuvo que cambiar su nombre, pese a que la dirección alegó un origen latino del término.
- El equipo de fútbol “Internazionale” fue rebautizado como “Ambrosiana”.
- La revista femenina Lei (un frencismo) pasó a llamarse Annabella en 1933.
- El color “burdeos” se convirtió en “Barolo”, la tela “Prince of Wales” pasó a llamarse simplemente “principal”.
- En la cocina, la “ensalada rusa” y el “llave inglesa” fueron sustituidos por “ensalada tricolor” y “llave”.
- El doblaje de películas extranjeras se institucionalizó, creando la profesión de actor de voz hasta entonces inexistente.
Bibliografía
Bibliografía: (lista de fuentes)