historia historica

Entrevista a Fabio De Ninno sobre la Marina y los almirantes de Mussolini

Introducción

Esta semana decidí entrevistar a Fabio De Ninno, autor del libro Fascisti sul Mare (Laterza, 2017). En la conversación nos centramos en la Marina real italiana durante el fascismo, sus fuentes documentales y la influencia del Tratado de Washington.

Fuentes y metodología

En Italia la historiografía naval del periodo fascista se ha centrado tradicionalmente en la historia de los buques, como si el estudio de los barcos bastara para comprender la política naval. De Ninno quiso ir más allá y profundizar en la documentación que refleja el nivel político de la institución: los archivos del Ministerio de Marina, los gabinetes del ministro y los organismos vinculados al gobierno fascista. El objetivo era revelar la relación entre el régimen y la marina y cómo esta determinó la evolución de la política naval.

Su investigación se basó principalmente en los archivos de la Oficina Histórica de la Marina y en los Archivos Centrales del Estado en Roma, dos colecciones de gran tamaño y aún poco explotadas por la literatura académica. Además, utilizó la correspondencia del ministro con el Duce y con los almirantes, informes de comandantes de bases y escuadrones, y la documentación de la biblioteca de la Academia Naval de Livorno, que conserva manuscritos inéditos de la época fascista.

De Ninno también consultó archivos extranjeros, como los National Archives de Londres y el Service Historique de la Défense de París, donde encontró los informes de observadores diplomáticos y militares que, por sus contactos con oficiales italianos, ofrecían una visión privilegiada de la Marina.

El Tratado de Washington

¿Cuáles fueron las razones y los límites del tratado?

Para entender el Tratado de Washington (enero 1922) es necesario reconocer el papel de las marinas como pilares del poder global. Desde finales del siglo XIX la proyección internacional de un Estado dependía de la fuerza de su flota. La Primera Guerra Mundial mostró cómo la supremacía naval británica fue decisiva para la derrota de Alemania.

Al término del conflicto desaparecieron los imperios alemán, ruso y austrohúngaro, y surgieron dos grandes poderes no europeos, Estados Unidos y Japón. Las dificultades financieras de Gran Bretaña, la oposición estadounidense al nuevo gasto militar y la percepción japonesa de que no podía competir con EE. UU. en el Pacífico abrieron la puerta a negociaciones de desarme naval.

El tratado estableció una “jerarquía” de capitales (acorazados y portaaviones) entre las potencias mediante la fórmula 5 : 5 : 3 : 1,75 : 1,75, asignando a Gran Bretaña y EE. UU. un coeficiente 5, a Japón 3 y a Francia e Italia 1,75. No reguló buques ligeros (cruceros, destructores, submarinos), lo que provocó que las potencias excluidas iniciaran programas masivos de construcción, alimentando una nueva carrera armamentista que las conferencias de Roma (1927) y Londres (1930, 1936) no lograron contener.

¿Cómo afectó el tratado a la Marina Real italiana?

Carlo Schanzer, senador que lideró la delegación italiana en Washington, señaló que el acuerdo elevó la importancia de la Marina Real dentro de la jerarquía mundial, pues la paridad con Francia supuso una supuesta igualdad diplomática‑militar. Sin embargo, la paridad solo se garantizaba en buques capitales; para compensar la inferioridad en buques ligeros, Francia lanzó programas de construcción que pusieron en duda la posición italiana en futuras conferencias de desarme.

Desde 1922 la Marina real italiana se vio obligada a sostener una política naval expansiva para competir con la francesa, lo que se convirtió en un problema de prestigio para el régimen fascista. En la década de 1930 se priorizó la cantidad de buques sobre un desarrollo equilibrado entre nuevas construcciones, entrenamiento y tecnología.

Política económica de De Stefani y su impacto en el Ejército y la Marina

El ministerio de De Stefani (1922‑1925) coincidió con la primera fase del fascismo, cuando el poder de Mussolini aún no estaba consolidado. Su política económica se centró en la estabilización del presupuesto y en medidas liberales, lo que redujo el gasto público y afectó directamente a las fuerzas armadas.

El Ejército y la Marina habían apoyado la subida al poder de Mussolini con la esperanza de financiar sus proyectos de reforma y expansión. En el caso naval, la reacción a los programas franceses era el principal motor de la política de la Marina. Las restricciones presupuestarias impuestas por el gobierno de Mussolini limitaron esos programas y, junto con la creación de la Regia Aeronautica (1923), generaron tensiones abiertas entre el Primer Ministro y el Ministro de Marina, el almirante Paolo Thaon di Revel. Estas fricciones fueron parte de la crisis política que siguió al asesinato de Matteotti y que culminó en la transformación definitiva del fascismo en un régimen autoritario, redefiniendo la relación entre las fuerzas armadas y el Duce.

Comparación entre las marinas de Italia, Japón y Alemania

Las tres marinas nacieron entre los años 1860 y 1870 como parte de los procesos de unificación y modernización nacional. En los tres casos, la marina se convirtió en un motor de desarrollo económico y en un símbolo del nacionalismo.

Sin embargo, cada una operó en contextos políticos, económicos y sociales diferentes. En Italia y Alemania la estructura policrática de las dictaduras provocó conflictos internos que impidieron la creación de una fuerza aérea naval eficaz. En Japón, la marina era un centro de poder autónomo gracias a la naturaleza insular del país, lo que le permitió desarrollar una importante aviación naval.

Relación entre la Marina y la Fuerza Aérea

Los enfrentamientos entre la Marina y la recién creada Fuerza Aérea (establecida en 1923) no fueron tanto una cuestión de grado de fascismo, sino de la estructura política del régimen. Mussolini temía que un Estado Mayor demasiado fuerte amenazara su poder, por lo que evitó crear órganos de coordinación entre las armas.

Esta lógica de “divide‑and‑rule” limitó la cooperación y la elaboración de una política militar integrada. Además, la influencia de Giulio Douhet, cuyo pensamiento sobre la guerra aérea estratégica fue adoptado más políticamente que doctrinalmente, reforzó la independencia de la Fuerza Aérea y dificultó que la Marina desarrollara portaaviones y aviación naval adecuadas.

Motivaciones personales del entrevistado

La pasión fue el primer motor de Fabio De Ninno. Desde la adolescencia, la lectura de estrategias, tácticas y medios de guerra se convirtió en su “pan de cada día”. A pesar de las dudas sobre la empleabilidad de un historiador, la fascinación por la historia militar lo llevó a estudiar la disciplina en la universidad.

Se especializó en la historia naval porque, según él, Italia es un país marítimo cuya prosperidad depende del mar, aunque esa relación a menudo pasa desapercibida. La Marina ha sido responsable de la defensa, apertura y preservación de rutas comerciales, y su historia permite comprender la política exterior, la economía, la tecnología y la sociedad italianas contemporáneas.