historia historica

El “Criadero de niños” del Doctor Incubadora: con 25 centavos salvó a miles de bebés prematuros

El reto de la termorregulación en los recién nacidos prematuros

Antes del siglo XX la supervivencia de los bebés prematuros dependía del azar. Uno de los principales problemas era la incapacidad de mantener la temperatura corporal adecuada, ya que carecían de grasa suficiente.

El primer “calentador” para bebés

En 1880 el obstetra francés Stéphane Tarnier, director del Hospital de la Maternité de París, visitó el parque de atracciones Jardin d'Acclimatation. Allí vio una incubadora avícola basada en un diseño del antiguo Egipto y tuvo la idea de adaptarla para neonatos.

Tarnier pidió a Odile Martin, encargada de la cría de aves, que construyera una incubadora humana con ventilación y dimensiones adecuadas. El resultado fue la couveuse, una caja de madera calentada por una lámpara de aceite que mantenía el aire a la temperatura requerida.

El “Criadero de niños” del Doctor Incubadora: con 25 centavos salvó a miles de bebés prematuros

El dispositivo redujo la mortalidad de los prematuros en el Hospital de la Maternité del 66 % al 38 %.

El asistente misterioso: Martin Couney

El hombre que popularizó las incubadoras fue Martin Couney, nacido como Michael Cohn alrededor de 1869‑1870 en una zona que hoy podría ser Alsacia, Wrocław o Krotoszyn. Sus estudios médicos son inciertos; algunos archivos universitarios no registran su titulación.

Aunque su formación es dudosa, Couney trabajó con el profesor Pierre Budin y organizó la primera exposición pública de incubadoras en Berlín en 1896, bajo el nombre de Kinderbrutanstalt (“criadero de niños”).

El “Criadero de niños” del Doctor Incubadora: con 25 centavos salvó a miles de bebés prematuros

Los visitantes pagaban una marca para observar a seis bebés prematuros dentro de los seis incubadores. El espectáculo fue un éxito y Couney se ganó el apodo de “Doctor Incubadora”.

De Berlín a América: la gira de Couney

Tras la exposición berlinesa, Couney intentó replicarla en Londres, pero los médicos británicos se mostraron reticentes. Así que viajó a París, obtuvo tres cestas de bebés prematuros y los llevó a Gran Bretaña, donde montó su propia exhibición.

En 1898 emigró a Estados Unidos y, durante medio siglo, presentó incubadoras en ferias, parques de atracciones y exposiciones de todo el continente. En Coney Island, a pesar de las críticas de la comunidad científica, logró salvar a miles de neonatos.

Se estima que, para 1952, sus demostraciones habían protegido la vida de unas 8 000 recién nacidos. Los ingresos de los boletos (25 centavos cada uno) financiaban el mantenimiento de los equipos y el salario del personal; los padres no pagaban por el cuidado de sus hijos.

Legado y evolución de la neonatología

Las primeras incubadoras públicas surgieron a finales del siglo XIX y se convirtieron en la base de la neonatología moderna. En 1930 el pediatra Julius Hess de Chicago diseñó una incubadora con suministro de oxígeno, y una década después apareció la versión de paredes transparentes que permitía observar al bebé en todo momento.

Hoy los neonatólogos continúan innovando, trabajando incluso en proyectos de útero artificial, aunque esa tecnología sigue siendo una visión de futuro.

Bibliografía

  1. Jorgensen, A. M., Born in the USA – The History of Neonatology in the United States: A Century of Caring. NICU Currents, 2010.
  2. Mazurak, M., Czyżewska, M., Incubator Doctor and the Dionne Quintuplets: on the Phenomenon of Exhibiting Premature Infants. Department of Neonatology, Silesian Piasts University of Medicine in Wrocław, 2006.
  3. Prentice, C., The Man Who Ran a Carnival Attraction That Saved Thousands of Premature Babies Wasn't a Doctor at All. Smithsonian Magazine, 2020.