Crisis del PSI en 1976
En julio de 1976 el Partido Socialista Italiano (PSI) vivía una profunda crisis: la organización estaba en estado de fibrilación, la militancia desanimada, los cuadros perdidos y los dirigentes enfrentados. En las elecciones de ese año el PSI cayó al 9 % del voto, 25 puntos por debajo del PCI, lo que puso en duda su propia supervivencia.
El entonces secretario, Francesco De Martino, y el subsecretario Giovanni Mosca renunciaron tras los malos resultados. Los líderes tradicionales –Nenni, De Martino y Mancini– fueron señalados como responsables del fracaso, como ya había ocurrido en 1968 tras la difícil reunificación con el PSDI.
El golpe del Comité Central
En la reunión del Comité Central celebrada en el Hotel Midas de Roma, De Martino y su grupo de veteranos dimitieron. Sus puestos fueron ocupados por sus “tenientes”: Claudio Signorile, Antonio Landolfi, Enrico Manca y, sorprendentemente, Bettino Craxi, hijo político de Lombardi, Mancini, Nenni y De Martino, respectivamente. Las corrientes principales –lombardistas, mancianistas y demartinistas– no lograron ponerse de acuerdo sobre un nuevo secretario y, ante la falta de consenso, optaron por el líder de la facción menor: Craxi, cuya corriente representaba apenas el 10 % del partido.

Primeros pasos de Craxi
Bettino Craxi nació en Milán el 24 de febrero de 1924, hijo de origen siciliano. En la universidad participó en la Unión Goliárdica Italiana y, desde sus primeros años, adoptó una postura autónoma respecto al PCI, lo que le valió críticas de De Martino por intentar separar a los socialistas de los comunistas. La revuelta de Budapest en 1956 marcó profundamente su visión anti‑comunista.
En los setenta, desde Milán, Craxi demostró que el anti‑comunismo no implicaba una sumisión automática a la Democracia Cristiana (DC). Gracias a un trabajo incansable y clandestino, logró revertir el pacto de centro‑izquierda y crear una “junta roja”, aunque sin el respaldo mayoritario. Esa hazaña reforzó su imagen entre la militancia que buscaba una alternativa al centro‑izquierda.
El ascenso inesperado
Con tan solo 42 años, Craxi fue elegido secretario del PSI en la sesión del Comité Central del Hotel Midas. En ese momento pocos lo consideraban apto para liderar el partido; su estilo era seco, burocrático y carente de la pasión que se asocia a los grandes políticos. Era conocido por su eficiencia y pragmatismo, pero también era subestimado.
Los medios de comunicación lo pintaron con diversos epítetos: “el alemán del PSI”, “el amigo americano de Kissinger”, “Nihil, Sr. Nulla”. Incluso Riccardo Lombardi comentó que “Craxi representa un pasado que no me gusta, pero no me sorprendería que cambiara”. Estas opiniones reflejaban la incertidumbre ante un secretario que debía afrontar una situación extremadamente compleja.
Desafíos estratégicos
El principal reto de Craxi fue definir la estrategia política del PSI. Volver al centro‑izquierda resultaba incompatible con su discurso de renovación, mientras que una alianza con el PCI estaba bloqueada por Enrico Berlinguer, quien estaba inmerso en el “compromiso histórico” con la DC liderado por el presidente Aldo Moro. El PSI se encontraba atrapado entre dos gigantes y corría el riesgo de convertirse en un mero vasallo.
Además, el contexto externo –los años de plomo, la crisis social y económica– complicaba aún más la tarea del nuevo secretario.
Bibliografía
- P. Mattera, History of the PSI (1892‑1994), Carocci, Roma, 2010.
- G. Sabbatucci (ed.), History of Italian socialism, vol. 6, Il Poligono, Roma, 1981.
- S. Colarizi, M. Gervasoni, The eye of the needle, Laterza, Roma‑Bari, 2005.
- M. Spini, Craxi, Mondadori, Milán, 2006.