Higiene y baños en la Antigua Roma
Uno de los artículos más curiosos que escribí para Notizie.it trata sobre la insalubre costumbre de los ciudadanos romanos de arrojar sus necesidades por la ventana sin preocuparse de si alguien pasaba por allí.
Advertencia de Juvenal
El poeta satírico Juvenal alertaba que, al caminar por las calles de Roma, sobre todo al anochecer, había que estar atento a las ventanas abiertas, pues existía el riesgo, aunque poco frecuente, de ser alcanzado por los desechos de los vasos sanitarios.
¿Por qué ocurría?
La falta de agua corriente dentro de las casas obligaba a la mayoría de los habitantes a abastecerse en las fuentes públicas. Al no contar con tuberías de desagüe, las prácticas cotidianas resultaban incómodas y muchos optaban por desechar los residuos desde las ventanas.
Algunos romanos, más atrevidos, incluso utilizaban los cementerios y las tumbas como “baños al aire libre”. Para disuadirlos, se grababan inscripciones como: “Este montículo está cubierto de ortigas; aléjese quien pretenda hacer sus necesidades aquí. No es seguro.”
El sistema de alcantarillado
Los desechos y aguas negras eran evacuados mediante una compleja red de alcantarillado. El canal más importante era la Cloaca Máxima, cuya sección final aún se conserva y puede verse en fotografías.
Así, a pesar de la falta de higiene dentro de los hogares, la ingeniería romana lograba mantener la ciudad relativamente limpia.