El ingenioso robo al dramaturgo Sófocles
Ser un gran artista no lo exime de los inconvenientes cotidianos ni lo protege de la astucia de los demás.
Así lo descubrió Sófocles, autor de algunas de las tragedias más recordadas de la historia, quien cayó en la trampa tendida por un joven griego.
En la Antigua Grecia la relación entre hombres jóvenes y mayores estaba socialmente aceptada; en muchos casos los adolescentes sin recursos aprovechaban su atractivo para obtener favores de adultos adinerados y, a veces, inexpertos.
Aunque no era ingenuo, la debilidad humana le jugó una mala pasada a Sófocles. Un día, mientras caminaba por la calle, un adolescente le propuso acompañarlo a un callejón apartado bajo el pretexto de una oportunidad fácil de ganar dinero.
Una vez allí, el joven le arrebató el lujoso y costoso manto que el dramaturgo llevaba, sustituyéndolo por su propia ropa, raída y desgastada.
Escenas de este tipo eran relativamente frecuentes en las concurridas vías de las ciudades griegas.