Commodus, el emperador que la historia odia
El emperador romano Cómodo volvió a la palestra gracias a la película Gladiator, donde se enfrenta al héroe interpretado por Russell Crowe. Su figura es una de las más detestadas de la historia de Roma.
Aunque algunos historiadores modernos sospechan que ciertos autores contemporáneos pudieron exagerar sus crímenes por pasiones personales, la mayoría de las fuentes coinciden en describir sus actos con gran unanimidad, lo que dificulta cuestionar su veracidad.
Un contraste radical con su padre
Mientras su padre, Marco Aurelio, era recordado por su sabiduría y virtud, Cómodo mostró desde niño rasgos de cobardía, crueldad y falta de escrúpulos. Algunos incluso dudan de su paternidad, sugiriendo que su madre, Faústina la Menor, pudo haberlo concebido con un gladiador.
Actos de violencia desde la infancia
Una anécdota destaca: a los 12 años, molesto porque el agua de la bañera imperial estaba demasiado fría, ordenó que el encargado de los baños fuera quemado vivo. Sólo se evitó la tragedia gracias a un ingenioso engaño.
El emperador como espectador y participante
En lugar de dedicarse a la política o al mando militar, que despreciaba, Cómodo prefería los juegos sangrientos que horrorizaban y fascinaban a los senadores. Le encantaban las venationes (combates entre hombres y bestias). Cuando era espectador aplaudía y alentaba la lucha; pero cuando él mismo era el protagonista, manipulaba las reglas para garantizar su absoluta seguridad, mostrando una cobardía escandalosa.
Crímenes de crueldad gratuita
En el año 192 d.C. protagonizó un episodio especialmente brutal: desde una torre de caza en el Coliseo Flavio, mató a cien osos por diversión. Días después, en un arrebato de furia absurda, exterminó a una gran cantidad de animales indefensos.
En la caza de avestruces demostró una crueldad desconcertante: tras herirles el cuello con flechas, los animales heridos seguían corriendo durante varios segundos, decapitados pero aún en movimiento.