Una visión histórica de Galieno
La historiografía tradicional no fue precisamente benévola con el emperador romano Galieno. Lo describió como inmoral, incapaz y despreciable, aunque es probable que parte de esa imagen sea una exageración deliberada.
Aunque sus defectos (reales o percibidos) son objeto de debate, lo que sí está bien documentado es su ironía, reflejada en una serie de anécdotas que han perdurado a lo largo de los siglos.
La anécdota más famosa
Según la Historia Augusta, un día, frente al emperador, un cazador fue introducido en la arena y puesto frente a un enorme toro. Durante diez intentos consecutivos, el hombre intentó acertar al animal, pero fracasó miserablemente.
Al final, Galieno decidió premiarlo con una corona, argumentando que, en esa situación, había sido más difícil no acertar que sí acertar al toro.
Esta curiosa historia ilustra el agudo sentido del humor del monarca y su capacidad para reconocer el mérito donde menos se esperaba.