El vino y la restricción femenina
En la Roma imperial, el vino puro era considerado una bebida inmoral y licenciosa. Por ello, a las mujeres —virgenes y matronas— se les prohibía su consumo, salvo cuando se utilizaba con fines medicinales o con la autorización del pater familias.
Esta prohibición no era fácil de eludir. Los hombres de la familia podían demostrar una transgresión mediante el llamado ius osculi o “el beso”, prueba irrefutable en los tribunales.
Así, el control del alcohol formaba parte de la regulación moral y familiar en la sociedad romana.