Las tres pirámides contra el sol poniente son los símbolos más reconocibles del Antiguo Egipto. Es imposible confundirlas con cualquier otra cosa. ¿Estás seguro de conocer su historia?
Más que tumbas
Se sabe que las pirámides eran las tumbas de los faraones, pero en el antiguo Egipto la tumba del gobernante era mucho más que un simple lugar de reposo eterno. El faraón era la encarnación de Horus en la tierra; tras su muerte, el dios se reunía con su heredero terrenal y el rey fallecido se unía a su padre, Osiris.
Desde esa perspectiva divina, las pirámides egipcias se convirtieron en templos dedicados a la unión de los dioses Horus‑Osiris, y en su centro se colocó una pirámide, símbolo del sol. Por ello, no deben considerarse entidades aisladas, sino siempre como parte de complejos templarios mucho más amplios.
«La historia se inspiró en la serie History 2 ‘Secrets of Egyptian Tombs’».
Además, no deben verse como tumbas silenciosas. La vida se trasladó al lugar donde se erigió la pirámide: desde los pueblos de los constructores hasta toda la infraestructura y los grupos especializados que atendían estos enormes complejos.
La pirámide no se construyó en un día
Antes de que surgiera la idea de la pirámide en la mente de los egipcios, los gobernantes de las Dinastías 1 y 2 eran sepultados en tumbas de cámara. Con el tiempo esas tumbas fueron ampliándose y cerrándose, dando origen al mastaba. En árabe, mastaba significa “banco” y describe perfectamente la forma de la tumba de los magnates de esa época: una parte visible que asemeja la base de una pirámide truncada, con un altar en honor al difunto, y una sección subterránea que alberga la cámara funeraria.
Escalera al cielo
Durante la Tercera Dinastía, la idea de la tumba del rey fallecido evolucionó de forma significativa. La Pirámide Escalonada de Saqqara, tumba del rey Djoser, marcó el inicio de un periodo totalmente nuevo en la historia egipcia.
El arquitecto real Imhotep decidió superponer seis mastabas de tamaños decrecientes. Así se erigió una estructura única que alcanzó unos 60 metros de altura. Hay que recordar que la primera pirámide no era un edificio independiente: además de la tumba central, el complejo incluía templos, patios, galerías, altares e incluso un foso seco que rodeaba todo el recinto.
Torre de Meidum
El siguiente paso en la evolución de las tumbas reales fue la pirámide de Meidum, terminada por el faraón Snefru. Su construcción, aunque todavía basada en un diseño escalonado, difiere notablemente de la anterior y es el primer edificio cubierto completamente por revestimientos.
La pirámide de Meidum se asemeja a una torre de varios niveles. En su interior había una cámara funeraria y, alrededor, un complejo funerario compuesto por un templo superior e inferior, una estela y, probablemente, una pirámide auxiliar.
«La del sur que brilla»
Otro hito en la búsqueda de la forma perfecta fue la llamada Pirámide Rota, también construida por Snefru. En la Cuarta Dinastía se le conocía como “Ta‑z‑sur‑que‑aparece‑brillante”. Se ubica a unos 50 km de Dahshur.
Su nombre, «Lamana», proviene de su aspecto característico: la estructura presenta dos inclinaciones diferentes en sus paredes. Curiosamente, la pirámide cuenta con dos cámaras funerarias y dos entradas, aunque está rodeada por un único complejo funerario.
Existen dos interpretaciones principales sobre su forma. Una sugiere que se trata de un error de diseño, donde la estructura original no soportó la tensión y se tuvo que modificar la inclinación de las paredes. La otra teoría defiende la dualidad intencional, proponiendo que los diferentes ángulos fueron diseñados para enfatizar esa dualidad.
Hasta tres veces más
Sin detenerse, Snefru, alrededor del año 30 de su reinado, inició la construcción de otra tumba: la Pirámide del Norte, conocida como la Pirámide Roja. Es la primera pirámide “clásica” que ha sobrevivido y la primera diseñada con una planificación cuidadosa. La Pirámide Roja también forma parte de un amplio complejo funerario.
Un clásico del género: las pirámides de Giza
Así llegamos a la creación de las pirámides más famosas y emblemáticas. Las tumbas de Giza fueron construidas para tres faraones: Keops, Kefrén y Micerinos. Son íconos tanto del Egipto antiguo como del moderno. Las tres presentan la forma piramidal y están recubiertas por revestimientos de piedra caliza pulida.
La más conocida, la Gran Pirámide de Keops, se erigió alrededor del 2560 a.C. En la antigüedad se la consideró una de las Siete Maravillas del Mundo. Está compuesta por aproximadamente 2 300 000 bloques de piedra y, en su forma original, alcanzaba los 146,59 m de altura. Su acabado exterior es de una capa de piedra caliza pulida.
La Grandeza de Keops no reside solo en su tamaño. En su interior hay hasta tres cámaras funerarias, añadidas a medida que avanzaba la construcción. La Gran Galería conduce a la cámara principal, coronada por una impresionante estructura de relieves. El pasillo mide 46,63 m de largo y 8,53 m de alto, y se accede a él desde el mucho más estrecho Corredor Ascendente.
El complejo de Giza no se limita a los tres monumentales túmulos y sus templos. También incluye la famosa Esfinge, las tumbas de las reinas, barcos funerarios, mastabas, viviendas de los obreros y muchos otros elementos poco conocidos.
Bibliografía:
- Lehner M., The Complete Pyramids. Solving the Ancient Mysteries, Londres 2001.
- Lipińska J.: In the Shadow of the Pyramids, Ossolineum, Wrocław‑Warsaw‑Kraków 2003.