El azúcar en la Edad Media
En la Baja Edad Media el azúcar dejó de ser sólo un dulce y pasó a considerarse también una especie de medicina.
Un lujo culinario
Durante los siglos XIII y XIV el azúcar empezó a difundirse en el mundo occidental, sustituyendo a la miel, que había sido el endulzante predilecto desde la Antigüedad. Sin embargo, su elevado precio lo mantenía al alcance de la nobleza y de los monarcas.
Pronto se convirtió en un ingrediente indispensable de numerosos platos, como el blancmange, uno de los postres más característicos de la gastronomía medieval (ver más).
Propiedades medicinales atribuidas
Los médicos de la época atribuían al azúcar cualidades diuréticas, digestivas y, sorprendentemente, curativas de afecciones pulmonares.
El famoso doctor Arnaldo de Villanova, activo en el siglo XIII y asesor del papa Benedicto VIII, dejó varios remedios que incluían azúcar, considerando que este tenía propiedades terapéuticas y dietéticas excepcionales.
Entre sus fórmulas destaca un jarabe de clara de huevo purificada con azúcar, usado tanto como tónico como para tratar diversas dolencias.
Precauciones
Ya en la Edad Media se advertía que el consumo excesivo de azúcar podía producir efectos contrarios y problemas de salud, una observación que anticipa las recomendaciones modernas.
Fuente de la foto: lenocinutrizionista.it