Normas eclesiásticas sobre la intimidad
En la Edad Media, la Iglesia imponía una serie de restricciones que prohibían el acto sexual en determinados días del año y bajo ciertas condiciones relacionadas con la mujer.
Días y periodos prohibidos
El coito estaba vedado durante la Cuaresma y los fines de semana litúrgicos. Además, se consideraba impuro mantener relaciones cuando la mujer estaba menstruando.
Situaciones especiales
También estaba prohibido tocar a la pareja embarazada o durante el periodo inmediatamente posterior al parto, por considerarse momentos de vulnerabilidad y santidad.
Consecuencias de la transgresión
Quienes incumplían estas normas —lo que ocurría con frecuencia— debían expiar sus pecados mediante penitencias que incluían ayunos severos y la recitación de oraciones obligatorias.
Estas restricciones reflejan la profunda influencia de la moral religiosa en la vida cotidiana medieval y la manera en que la sexualidad estaba regulada por la fe.