Una enfermedad milenaria
La depresión es una patología psíquica que acompaña al ser humano desde los albores de la historia. Durante siglos, la falta de conocimientos adecuados llevó a tratamientos que hoy calificaríamos como cuestionables.
Del encierro a la medicina
Hasta mediados del siglo XX no era raro que personas con depresión, erróneamente catalogadas como “locas”, fueran confinadas en manicomios.
En la década de 1950 se produjo un punto de inflexión que transformó para siempre la psiquiatría y el abordaje de las enfermedades mentales: la aparición de fármacos específicos que comenzaron a reemplazar los crueles y poco eficaces “cárceles” de los asilos.
Los primeros psicofármacos
Con el tiempo se fueron desarrollando moléculas cada vez más selectivas para combatir la depresión, culminando en 1987 con la introducción de la fluoxetina, el principio activo del muy conocido (y a veces abusado) Prozac.
Estos avances marcaron el inicio de una nueva era en el tratamiento de los trastornos del ánimo, ofreciendo a los pacientes una alternativa basada en la farmacología y no en el aislamiento.