Reconocimientos en vida
Juana de Arco no recibió ningún premio ni distinción oficial durante su existencia. En lugar de honores, fue sometida a un juicio por herejía que culminó con su ejecución en la hoguera el 30 de mayo de 1431.
Rehabilitación póstuma
Solo después de su muerte su figura fue reivindicada. En 1456 el Papa Calixto III anuló el proceso, y siglos más tarde, en 1920, la Iglesia católica la canonizó, consolidándola como heroína nacional y santa de Francia.