Primera Guerra Mundial (1914‑1918)
El asesinato del archiduque Franz Ferdinand el 28 de junio de 1914 desencadenó una serie de alianzas militares que arrastraron a las principales potencias europeas a la contienda.
El conflicto se desarrolló principalmente en Europa, pero sus efectos se extendieron a África, Asia y América. Participaron Alemania, Austria‑Hungría, Italia, Francia, Rusia, el Reino Unido, Estados Unidos y otros.
Fue la primera guerra en la que se emplearon tecnologías modernas como tanques, aviones y armas químicas.
La guerra concluyó el 11 de noviembre de 1918 con la victoria de los Aliados (Francia, Reino Unido, EE. UU., entre otros) sobre las Potencias Centrales.
Periodo de entreguerras (1919‑1939)
El Tratado de Versalles (1919) impuso duras condiciones a Alemania, generando resentimiento y una profunda crisis económica.
Se fundó la Liga de Naciones con la intención de evitar nuevos conflictos, aunque su eficacia resultó limitada.
La Gran Depresión, iniciada en 1929, provocó desempleo masivo y agitación social en todo el mundo.
En este contexto surgieron regímenes totalitarios: el fascismo de Benito Mussolini en Italia y el nazismo de Adolf Hitler en Alemania.
Segunda Guerra Mundial (1939‑1945)
El 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia, desencadenando la Segunda Guerra Mundial.
Tras rápidos avances iniciales, los Aliados (Reino Unido, Francia, la Unión Soviética y, a partir de 1941, EE. UU.) lograron revertir la situación y derrotar al Eje (Alemania, Italia y Japón).
Batallas decisivas como la Batalla de Bretaña, el desembarco de Normandía (D‑Día) y la Batalla de Stalingrado marcaron el curso del conflicto.
El 8 de mayo de 1945 Alemania se rindió incondicionalmente. En agosto, EE. UU. lanzó bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, lo que obligó a Japón a capitular el 2 de septiembre de 1945.
Consecuencias y legado
El conflicto dejó una devastación sin precedentes, millones de muertos y una profunda reconfiguración política.
En 1945 se fundó la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como sucesora de la Liga de Naciones, con el objetivo de promover la cooperación internacional y evitar nuevas guerras.
El mundo quedó dividido en dos bloques ideológicos: el bloque occidental capitalista, liderado por EE. UU., y el bloque oriental comunista, encabezado por la Unión Soviética, dando origen a la Guerra Fría.