Contexto de la Peste Negra
La Peste Negra, que azotó Europa a mediados del siglo XIV, provocó la muerte de entre 25 y 50 millones de personas, aproximadamente la mitad de la población del continente.
Destierro y enterramiento masivo
Ante la enorme cantidad de fallecidos, las ciudades no podían seguir los ritos tradicionales. Los cuerpos fueron dejados sin sepultar, depositados en fosas comunes o enterrados rápidamente en fosas colectivas improvisadas.
Incendios y cremaciones
En varios lugares se recurrió a la quema de cuerpos como medida preventiva para evitar la propagación de la enfermedad y la contaminación de fuentes de agua.
Consecuencias sanitarias
El manejo apresurado de los cadáveres favoreció la proliferación de patógenos y la contaminación de pozos y ríos, lo que agravó la crisis sanitaria.
Impacto social
La rapidez con la que se tuvieron que enterrar los muertos impidió que muchas familias pudieran rendir los honores habituales a sus seres queridos, dejando una profunda huella emocional en la población.