Consecuencias de la victoria en Fort Donelson
Tras la victoria de la Unión en Fort Donelson (febrero de 1862), las tropas confederadas de Kentucky y Tennessee se vieron obligadas a retirarse rápidamente.
Esta retirada abrió el río Mississippi al control de la Unión, lo que permitió que las fuerzas federales dominaran una vía fluvial estratégica que había estado bajo dominio confederado.
Al mismo tiempo, la Unión tomó el control del río Cumberland, una importante ruta de suministro para el sur.
El efecto combinado dividió a la Confederación en dos regiones separadas y marcó un punto de inflexión decisivo en el teatro occidental de la Guerra Civil.
La derrota también forzó la caída de Fort Donelson y, poco después, facilitó la captura de Nashville, consolidando la posición de la Unión en el oeste.