Durante su carrera política, Abraham Lincoln se vio envuelto en dos controversias que fueron aprovechadas por sus opositores para cuestionar su integridad y sus posiciones sobre la esclavitud y la libertad de expresión.
Escándalo de Lovejoy (1837)
En 1837, cuando Lincoln era legislador estatal de Illinois, defendió públicamente a Elijah Lovejoy, un editor abolicionista cuya imprenta fue incendiada y quien murió a manos de una turba pro‑esclavitud. Lincoln denunció la destrucción de la prensa y abogó por la libertad de expresión. Su postura generó críticas y fue utilizada por adversarios políticos para atacar su posición sobre la esclavitud y los derechos civiles.
Controversia de la mina New Almaden (1847)
Diez años después, como congresista whig de Illinois, Lincoln participó en una disputa sobre los derechos de explotación de la mina de mercurio New Almaden, en California. A través de su relación con William E. Talcott, quien reclamaba la propiedad de la mina, se sospechó que Lincoln había favorecido a un grupo de inversores influyentes de Washington para obtener el control federal exclusivo de la extracción. El escándalo dañó su reputación y, dos años después, perdió su escaño en el Congreso.
Aunque estas polémicas fueron utilizadas para criticar a Lincoln, su impacto exacto en sus futuras campañas presidenciales y en su legado histórico sigue siendo objeto de debate.