María, madre de Jesús
Parió a Jesús, el Hijo de Dios. Cumplió las profecías del Antiguo Testamento y abrió la vía de la salvación para la humanidad.
Lo crió y le transmitió la fe. María tuvo un papel esencial en la formación espiritual de Jesús, inculcándole valores y enseñanzas.
Lo acompañó durante su ministerio. Presenció muchos de sus milagros y le brindó apoyo constante.
Estuvo al pie de la cruz. Manteniéndose fiel, vio la crucifixión y la muerte de su Hijo.
Apareció a los apóstoles tras la resurrección. Fue una de las primeras en ver a Jesús resucitado y comunicó la buena nueva.
Asunción al cielo. Según la tradición católica, fue llevada al cielo en cuerpo y alma al final de su vida terrenal.
María Magdalena
Seguidora y colaboradora del ministerio de Jesús. Viajó con él y los apóstoles, aportando apoyo económico y testificando sus enseñanzas.
Ungió los pies de Jesús con perfume costoso. Este gesto mostró su profundo amor y anticipó el entierro del Señor.
Presenció la crucifixión y el entierro. Fue una de las mujeres que permaneció junto a la cruz y ayudó a preparar el cuerpo de Jesús.
Descubrió el sepulcro vacío. La primera en encontrar la tumba vacía la mañana de Pascua y proclamar la resurrección a los apóstoles.
Santa María de Egipto
Se arrepintió de su vida pecaminosa y se convirtió en ermitaña. Tras dejar la prostitución, se retiró al desierto para vivir en oración y penitencia.
Alcanzó la perfección espiritual mediante la oración constante y la mortificación. Los padres del desierto reconocieron su santidad y buscaban su guía.
Dejó un relato extraordinario de su vida. Su historia, “La vida de Santa María de Egipto”, ha inspirado a innumerables cristianos a alejarse del pecado y buscar una relación más profunda con Dios.