Los cazadores‑recolectores eran los primeros humanos que subsistían mediante la caza de animales salvajes y la recolección de plantas silvestres. Vivían en pequeños grupos de 20 a 30 personas y se desplazaban continuamente en busca de recursos alimenticios, por lo que necesitaban dominar tanto la caza como la recolección.
Fuentes de alimento
Carne
Capturaban una amplia variedad de animales: ciervos, conejos, peces, aves y otros mamíferos menores. Para ello utilizaban lanzas, arcos y flechas, trampas y redes, adaptando sus técnicas al entorno y al tipo de presa.
Plantas
Reunían frutos, frutos secos, bayas, verduras silvestres, raíces y tubérculos, así como hojas comestibles. La selección se basaba en la disponibilidad estacional y el conocimiento tradicional de sus propiedades nutritivas.
Otros recursos alimentarios
Complementaban su dieta con insectos, huevos, mariscos y, en ocasiones, con la carne de animales muertos por depredadores o carroñeros. Estos alimentos aportaban proteínas y grasas esenciales para su supervivencia.