Contexto histórico
La Guerra de las Rosas (1455‑1485) fue una serie de guerras civiles entre la Casa de Lancaster y la Casa de York por el control del trono inglés. El conflicto terminó con la victoria de la Casa de Tudor, que unió ambas familias y trajo la paz a Inglaterra.
Causas principales
- Disputas sucesorias: La muerte del rey Enrique VI en 1471 dejó dos pretendientes rivales: Eduardo, conde de March (más tarde Eduardo IV) de la Casa de York, y Enrique, conde de Richmond (más tarde Enrique VII) de la Casa de Lancaster. Ambos tenían reclamaciones sólidas y sus seguidores estaban dispuestos a luchar por ellas.
- Inestabilidad política: El gobierno real era débil y el país estaba plagado de descontento, lo que facilitó que nobles ambiciosos alzaran ejércitos y desafiara la autoridad del monarca.
- Rivalidades personales: Las enemistades entre familias nobles, especialmente entre Lancaster y York, alimentaron el conflicto y desencadenaron numerosas batallas sangrientas.
- Intervención internacional: Potencias extranjeras influyeron en la guerra: Francia apoyó a los yorkistas, mientras que Borgoña respaldó a los lancasterinos, prolongando y agravando la violencia.
Consecuencias
La victoria de los Tudor consolidó la monarquía y puso fin a décadas de guerra, estableciendo una relativa paz en Inglaterra.