Estrategia
1. Guerra total: Sherman defendía una guerra total, atacando no solo a los ejércitos confederados sino también sus recursos, líneas de suministro e infraestructura, con el objetivo de desmoralizar a la población del Sur y acelerar el fin del conflicto.
2. Marcha al mar: Su campaña más conocida (noviembre‑diciembre de 1864) consistió en mover a 60 000 soldados desde Atlanta hasta Savannah, Georgia, cortando rutas de abastecimiento confederadas y devastando el corazón económico del Sur.
3. Política de tierra quemada: A medida que avanzaba, Sherman ordenó la destrucción de infraestructuras y recursos que pudieran servir al esfuerzo bélico confederado, debilitando la capacidad de lucha del Sur y minando la moral civil.
Tácticas
1. Incursiones de caballería: Utilizó unidades de caballería para reconocimiento, ataques rápidos y cortar líneas de suministro enemigas, atacando frecuentemente centros ferroviarios y depósitos estratégicos.
2. Maniobras de flanco: Dividía su ejército, enviando una parte al frente confederado mientras otra atacaba por el costado o la retaguardia, lo que generó importantes victorias unionistas.
3. Movimiento rápido: Sus tropas cubrían largas distancias, marchando hasta 20 millas (≈32 km) al día, aprovechando la sorpresa y la superioridad de movilidad.
4. Demoliciones y guerra psicológica: Destruyeron ferrocarriles, quemaron cosechas y plantaciones, y liberaron a personas esclavizadas, creando un fuerte impacto psicológico en el enemigo.
Las estrategias y tácticas de Sherman fueron polémicas incluso dentro del propio Ejército de la Unión. Sus críticos denunciaron una brutalidad excesiva, pero su enfoque decisivo contribuyó al colapso de la Confederación y al rápido fin de la Guerra Civil.