En el caso Gibbons v. Ogden, la Corte Suprema de los Estados Unidos determinó que la autoridad exclusiva sobre el comercio interestatal corresponde al gobierno federal, y no a los estados individuales. Con esta decisión, se declaró ilegal la ley del estado de Nueva York que concedía a Aaron Ogden el monopolio de los barcos de vapor.
El fallo consolidó el papel de la Corte Suprema como garante de normas uniformes a nivel federal en asuntos que trascienden los límites estatales, reafirmando la supremacía del gobierno federal en la regulación del comercio y el intercambio interestatal.