Primeros años y éxitos militares
Benedict Arnold (1741‑1801) se destacó al inicio de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos como un oficial valiente y capaz. Participó en la captura del fuerte Ticonderoga y lideró con éxito varias incursiones contra las fuerzas británicas.
La traición a la causa patriota
Aunque había servido a la causa colonial, Arnold se sintió frustrado por la falta de reconocimiento y recompensas. En 1780 aceptó una oferta del ejército británico y planeó entregar el fuerte de West Point, una posición estratégica que controlaba el río Hudson.
El plan fue descubierto antes de que pudiera ejecutarse, y Arnold huyó a las filas británicas. Como oficial del Imperio, obtuvo algunas victorias, pero su reputación quedó irremediablemente manchada.
Derrota en Saratoga y exilio
En 1777, antes de su cambio de lealtad, Arnold comandó el ejército estadounidense en la Batalla de Saratoga, una de las derrotas más decisivas para los rebeldes. Tras su fuga a Inglaterra, vivió el resto de su vida como paria, odiado en su tierra natal.
Legado y significado actual
La figura de Arnold se ha convertido en sinónimo de traición en la cultura estadounidense. Su nombre se usa cotidianamente para describir a alguien que comete una deslealtad extrema. Hasta hoy, es recordado como uno de los personajes más repudiados de la historia de EE. UU.